Espacio y psicomotricidad en Educación Infantil

Son muchas las ocasiones en Educación Infantil en las que nos olvidamos los principios educativos que deben regir durante la etapa, separando las áreas como si se tratara de alumnos de primaria, no relacionando los contenidos adquiridos con los nuevos, olvidándonos de la comunicación oral, indicando a los alumnos lo que deben de hacer en cada momento…

Por ello, en algún momento debemos pararnos a pensar, dejar los métodos y editoriales a un lado y reflexionar sobre nuestra práctica.

Con esta actividad que propongo, que en un principio puede parecer una simple sesión de psicomotricidad,  pretendo trabajar los siguientes principios educativos:

1.- Los procesos de enseñanza y aprendizaje deben tender a un enfoque globalizador e  integrador de las áreas del currículo como principio didáctico de esta etapa, de modo que permitan incorporar las distintas experiencias y aprendizajes del alumnado en las diferentes situaciones de esos procesos.

2.- El papel activo del alumnado es uno de los factores decisivos en la realización de los aprendizajes escolares.

3.- El principio de globalización supone que aprender requiere establecer múltiples conexiones entre lo nuevo y lo conocido, experimentado o vivido.

Objetivos:

1.-Trabajar el lenguaje oral: Expresar ideas, explicar juegos, expresar  oralmente sentimientos…

2.-Organizar el espacio.

3.-Interpretar el plano de un aula y sus componentes.

4.-Adquirir nociones básicas de orientación en el espacio.

5.-Trabajar las dimensiones corporales: desplazamientos en el espacio, equilibrio, habilidad, puntería,…

 Desarrollo de la actividad:

Los viernes por la tarde tenemos sesión de psicomotricidad y la semana anterior me pidieron algunos de mis alumnos que hiciéramos un circuito. Preparar un circuito es un trabajo costoso por parte del maestro ya que tienes que tener todo colocado antes de que los alumnos lleguen para que no se revolucionen y comiencen a realizar el recorrido o mover los materiales de sitio.

Es por ello que pensé otra forma de organizar la actividad y hacerles a ellos partícipes del desarrollo de una idea que habían aportado.

En primer lugar, en la pizarra de la asamblea, fui dibujando el plano de la sala de psicomotricidad, respetando los elementos de representación básicos más comunes en cualquier plano: puertas, ventanas, estanterías, radiadores, cajas de materiales, alfombra, espejo…

A medida que lo iba dibujando fui preguntando a los alumnos si sabían lo que estaba representado en la pizarra y cada uno de ellos iba aportando sus ideas y haciendo sus hipótesis, pero ninguno llegaba a acertar que era la sala de psicomotricidad hasta que no fui dibujando el contenido de las cajas y escribiendo algunos de los nombres de lo que allí se veía.

Una vez descubierto el lugar y visualizada la sala, fuimos descubriendo cada uno de los elementos allí representados y por último les lancé la idea que había pensado, serian ellos los que pensarían el circuito, lo organizarían, colocarían los materiales necesarios y luego lo realizarían.

Durante un par de minutos les dejé pensando en ideas para aportar al circuito con una sola consigna, debíamos trabajar lo que habíamos visto durante este trimestre: desplazamientos, equilibrio, juegos de pelota, saltos y puntería.

Pasados los dos minutos comencé a preguntar a los alumnos y ellos fueron explicando en qué consistiría la parte del circuito que habían pensado, añadiendo los materiales que se necesitaban y las veces que se repetiría, por ejemplo, Nicolás propuso colocar 4 bloques de espuma y correr alrededor de ellos dando cuatro vueltas o Samuel lanzar una pelota y meterla en un embudo, si a los cuatro intentos no se hubiera metido, se pasa a la siguiente parte. Yo, como maestro también hice mis propuestas, para introducir aquellos ejercicios que quería evaluar y que no estaban apareciendo en sus aportaciones.

Cada propuesta la fui dibujando en la pizarra dentro del plano de la sala para que observaran como estábamos ocupando el espacio y cuántos ejercicios podíamos realizar.

Una vez terminado el circuito pasé la representación a un folio porque no podíamos llevarnos la pizarra a la sala y nos serviría de guía en la preparación.

plano 2

Colocamos el plano en suelo y cada uno de los alumnos fue buscando los materiales que necesitaba y colocándolos en el lugar que le correspondía. Los alumnos volvían a mirar el plano para comprobar que estaba bien colocado y una vez terminado ayudaron a sus compañeros.

Una vez terminado de colocar volvimos a mirar el plano para ver si estaba todo colocado en sus sitio y entre ellos realizaron las correcciones oportunas, intentando explicar porqué había que mover un bloque de espuma o una colchoneta.

Todo estaba preparado, podíamos comenzar pero nos faltaba una cosa fundamental, saber lo que había que hacer en cada parte del circuito. Por lo tanto cada uno de ellos hizo una explicación a sus compañeros de las partes que había preparado e hizo una demostración.

Ahora sí que podíamos comenzar. Preparados, listos….., ya.

Cada alumnos recorrió el circuito cuatro veces y al terminar, nos sentamos en el centro para expresar cómo nos habíamos sentido, qué parte nos había gustado más y qué ejercicio nos había costado más realizar. A veces no coincidía la opinión de la persona que hablaba con la del resto, e intentaban explicarle por qué ellos creían que le había costado más realizar otro ejercicio diferente.

Terminado el diálogo cada uno se fue a practicar la parte del circuito que peor llevaba, por ejemplo, Amín, las volteretas y Alejandro la puntería. Después de repetirlo varias veces  nos volvimos a juntar en el centro y comprobamos que habíamos avanzado en ese ejercicio después de varias repeticiones.

Y terminando con una relajación, recogimos el material y  nos volvimos a clase para irnos a casa.