Todas las entradas de Lorena Calaza

Historias de amor diferentes II

Aquí tenemos una historia de amor diferente.

nocillaMe dijeron, que al final de ese gran túnel, me esperaba mi media naranja…

Pero antes, había un largo camino, cada día se  apartaba de mí uno o dos obstáculos, yo cada vez estaba más ansiosa de conocer al amor de mi vida al que tanto anhelaba.

Iban pasando los días, y cada vez, le sentía más cerca, hasta que por fin llego el gran día…

Noté como una mano me cogía y me untaba una especie de crema muy suave, y de repente, ahí le vi, se iba acercando a mí poco a poco, hasta fundirnos en un abrazo, y así formar un rico bocadillo de pan Bimbo con Nutella.

Clara Galtier  4º B

XXIV Concurso de Literatura Epistolar Amorosa de Calamocha

Nos ha llegado la convocatoria de una nueva edición del Concurso de Literatura Epistolar Amorosa de Calamocha.

cartel-concurso

Estas son las bases:
– Las cartas irán dirigidas a seres reales o imaginarios que se atengan a los términos de la presente convocatoria.

– Los trabajos deberán estar escritos en prosa y se ajustarán al tipo de texto carta.

– Los concursantes, mayores de 16 años, presentarán un único trabajo siendo desestimados, en caso contrario, todos. Cada participante no podrá obtener más de un premio.

– Los trabajos deberán estar escritos en español, ser originales, no haber sido publicados con anterioridad, ni premiados en ningún otro concurso.
www.escritores.org
– No superarán los dos folios de extensión, mecanografiados por una cara, en tipo de letra similar o igual a Times New Roman 12 y con un intervalo de 1.5 como mínimo.

– Todas las cartas estarán firmadas con un seudónimo y, adjunto a cada trabajo, deberá presentarse un sobre cerrado en cuya parte exterior figurará el seudónimo y en el interior se indicará el nombre del remitente, dirección, teléfono, e-mail (si se tiene), y se adjuntará fotocopia del DNI.

– El concurso estará dotado con los siguientes premios:
• 1° premio: 400 euros
• 2° premio: 190 euros
• Accésit a la carta más original: 70 euros

El premio en metálico estará sujeto a la retención del IRPF conforme establece la legislación.

– Las cartas serán enviadas hasta el día 7 de marzo de 2018, incluido, quedando eliminadas las remitidas con fecha posterior. Los trabajos podrán presentarse de una de las dos formas siguientes:

• Por e-mail a la siguente dirección: scd@infonegocio.com

• Por correo postal a la siguiente dirección:
XXIV concurso de Literatura Epistolar Amorosa de Calamocha
Sociedad Cultural y Deportiva de Calamocha, S.L.
Plaza de España, 1 44200 Calamocha (Teruel)

– Las cartas ganadoras y seleccionadas como finalistas por el jurado podrán ser publicadas o difundidas por distintos medios de comunica-ción o publicaciones.

– El jurado del certamen estará compuesto por cinco miembros cualificados.

– Si el jurado lo estima oportuno, los premios podrán declararse desiertos.

– La sola participación en este concurso supone la aceptación automática de las bases.

– Cualquier eventualidad no prevista en las bases será resuelta por los miembros de la organización.

Para más información dirigirse a:
Sociedad Cultural y Deportiva s.l.
Plaza de España 1 – 44200 Calamocha (Teruel) T
el. 978 73 00 50 ext. 2 – Fax 978 73 22 53
e-mail: scd@infonegocio.com

Historias de amor diferentes

Este curso os proponemos que escribáis historias de amor diferentes para publicar en O choben o colgar por los pasillos.

¿Te atreves a escribir una historia de amor diferente?

Aquí os dejo algunos ejemplos:

Manecillas enamoradas

David Moreno

La manecilla de las horas y el minutero, mantenían una historia de amor: al llegar la medianoche se rozaban, se contaban y hasta besaban. Fieles a la cita llevaban años de puntualidad exquisita.
Llegó una vez en la que algo debió ocurrir al minutero, su manecilla enamorada le esperaba y éste no acudió a la cita. Ella pensaba:“¿le habrá ocurrido algo malo? ¿Me habrá dejado por otra manecilla?”En realidad, desconocía que había ideado un sistema para quedar bloqueados en la hora en punto. Sería el método perfecto para paralizar el tiempo y dar rienda suelta a su pasión.
¡Pero la desdicha quiso que quedara anclado en las once y media!
La manecilla de las horas de tanto esperar, enloqueció y comenzó a girar a un ritmo vertiginoso. Y desde entonces, los días duran horas y las horas, minutos y ¡esto no hay quien lo pare!

 

Amor Cronometrado

Antonio Fernández

Las ocho menos cinco y todavía voy en el ascensor. Es lo único que pienso mientras miro impaciente el reloj y espero a que la voz mecánica de cada mañana me diga que estoy en mi planta. A paso acelerado, marcado por los latidos del corazón, me dirijo a la mesa, suelto el abrigo y me siento. Mientras conecto el ordenador repaso mentalmente lo que voy a decir. Esta vez sí. Nada puede salir mal.Tomaré aire y en cuanto se abra la puerta lo haré. Pondré mi mejor sonrisa y tras ellas soltaré una de las frases que han ensayado tantas veces. Como cada mañana a las ocho en punto, el tiempo se detiene, mi corazón se para cuando se abre la puerta y entra. Como de un sueño despierto viendo que mi oportunidad ha vuelto a pasar frente a mí. Tantas cosas que contar, tantos sentimientos que expresar… Mañana vendré  a las ocho menos diez.

 

Una eternidad en segundos

Antonio Loste

Esperaba en el canto de la acera a que el semáforo se pusiera verde. Su mirada rastreó, entre el trajín de los coches, la acera de enfrente. Unos cuantos peatones, impacientes, contenían su afán de cruzar la calle, pero el runrún de los motores los mantenía quietos. Sus ojos la vieron: magnifica, joven, airosa, pelo castaño, ojos grandes, quizás verdes.Se miraron y ella sonrió. De repente saltó decidida a la calzada sin percibir que un potente coche enfilaba la calle. Sin pensarlo, dispuesto a evitar la catástrofe, él corrió hacia ella y la cogió por los hombres. El chirriar de los frenos anunció la proximidad del coche que arrolló a la pareja. Quedaron abrazados sobre el asfalto. Sus rostros, sin vida, sonreían. Hacía veinte segundos que se amaban. Tenían toda la eternidad para ellos

 

II Concurso de microrrelatos por materias

Junto al frío de enero llega una nueva edición del concurso de microrrelatos por materias.

Se trata  de escribir un microrrelato (máximo 150 palabras) incluyendo cinco palabras relativas a la materia y que fijará el profesor.( Se admite la variación morfológica en cada uno de los términos siempre que esté admitido por la RAE).

Puedes ver los microrrelatos ganadores del año pasado aquí:  http://wp.catedu.es/ochoben/ganadores-del-concurso-de-microrrelatos/

Contamos con varios profesores que participarán en este concurso. Si te interesa participar y tu clase no está incluida, convence a tus profesores para participar 🙂

Estas son las palabras de este año:

1º ESO

Lengua y literatura:  narrador, analepsis,  derivación, mito, héroes

 

2º ESO:

Lengua y literatura: morfema, mensaje, autobiografía, sujeto, metáfora.

Plástica e Historia: gremio, catedral, portazgo, peregrino, jubileo.

 

1º PMAR:

Ámbito científico-matemático: Densidad, Volumen, Masa, Laboratorio, Disolución

 

3º ESO

Lengua y literatura:  predicado, cohesión, romance, contracción, Patronio.

Matemáticas: Polígono, Periódico, Incógnita, Media, Función

 

4º ESO

Lengua y literatura: atributo, neoclásico, ensayo,  fabula, expositivo.

Economía: Igualdad, pobreza, economía, justicia, crecimiento.

Física y Química

a) 4º ESO B:  Aceleración, Tiempo, Desplazamiento, Movimiento, Trayectoria

b) 4º ESO A: Velocidad, Tiempo, Posición, Movimiento y Referencia

 

1º Bachillerato

Lengua y literatura: barroco, coordinación, apelativa, argumentativa, picaresco.

Economía: Igualdad, pobreza, economía, justicia, crecimiento.

2º Bachillerato

Lengua y literatura:  esperpento, ambigüedad, proposición, subordinación, conector.

Física y química: Luz, onda, partícula, carga y gravedad

 

¡A escribir!

 

Teatro en Jaca

Este sábado 20 de enero a las 20:30 podremos disfrutar en Jaca de la comedia Fuga, que pondrá en escena el grupo Oroel.

http://www.congresosjaca.es/fichaevento.php?idn=3985

Los beneficios de las entradas irán destinados a la lucha contra el cáncer infantil.

A los alumnos de 4º os recordamos que es una actividad incluida en Narralunas.

¡Disfrutad del teatro!

Premios del concurso de cuentos de miedo

Los ganadores del concurso de cuentos de miedo son:

Primer premio: Alejandro Cerezuela (1º Bachillerato).

Segundo premio: Paula Bueno (2º Bachillerato)

Tercer premio: Laia Tèrmens (4º ESO)

¿Os apetece leer sus historias? Aquí las tenéis:

NIÑOS SOLDADO de Alejandro Cerezuela

ninosoldado

17 de Mayo de 2011… nunca olvidaré ese día. Era jueves, mi madre nos despertó a mi hermano y a mí para ir al colegio. Vivíamos los tres solos ya que a mi padre, como a todos los hombres mayores de 14 años de mi aldea, se lo habían llevado hace años las milicias africanas para combatir. Había múltiples guerras en nuestro país. Por eso íbamos al colegio mi hermano y yo, nuestra madre nos decía que era importante y que, ya que los dos éramos chicos, era la única forma de escapar del mismo destino que nuestro padre.

El colegio estaba en una aldea cercana, se tardaba una hora a pie en llegar. Mi hermano a pesar de ser sólo dos años mayor que yo, era como un padre para mí. Siempre me contaba historias cuando volvíamos del colegio y no me contaba el final hasta el día siguiente, era su forma de hacer que tuviera ganas de ir a clase. Nunca supe el final de la historia que me contó ese día.

Entramos a la aldea y notamos que algo no iba bien, estaba todo en silencio. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Entonces oímos un disparo y vimos a alguien salir de una de las chozas, era la milicia. Salieron dos más y nos señalaron a mí y a mi hermano. Me quedé inmóvil. Mi hermano me agarró del brazo y se echó a correr. Las piernas me iban solas, no sentía el cansancio, en lo único que pensaba era en salir de ahí. Nos acercábamos hacia una de las salidas de la aldea cuando de repente, noté un fuerte golpe en la cabeza y caí al suelo. Cuando conseguí abrir los ojos, ya no estaban los hombres armados. Me dirigí corriendo hacia mi casa, pues temía lo peor. Vi un cúmulo de gente herida y desesperada e incluso algún cadáver y, en medio de todo ese caos, mi madre llorando. No me hizo falta saber nada más.

Desde ese día viví con el miedo de que, como a mi hermano, me separaran de mi madre, pues era lo único que tenía. Tenía pesadillas todas las noches con aquel día, me despertaba sudando, gritando e incluso llorando. No me sentía seguro ni en mi propia casa. No quería ir al colegio, temía que al volver hubiese milicianos, temía que llegase ese día.

Ese día llegó 2 años después. Era de noche y estaba durmiendo cuando de repente, escuché disparos. Disparos que, lamentablemente, no pertenecían a mis sueños como otras veces. Mi madre entró en pánico y me dijo que me escondiera. Así lo hice, vacié uno de los sacos en los que guardábamos la comida y me metí dentro. Pude ver a través de las costuras como entraban a mi casa y pegaban a mi madre. Mantuve la respiración para que no se me escapase ningún llanto. Escuchaba mi corazón latir con fuerza, parecía que se me iba a salir del pecho. Uno de los milicianos empezó a rajar los sacos y a tirar la comida al suelo, pensé que había llegado mi hora. Rompió todos los sacos y agarró el último, en el que estaba yo metido. Mi corazón se paralizó completamente. Vi el enorme cuchillo acercándose al saco. Cerré los ojos con fuerza. Escuché un golpe, el hombre soltó el saco y oí una voz que decía “matadla”. No recuerdo mucho más, un grito de mi madre y un hombre saliendo de mi casa con un machete del que goteaba sangre. Mi madre me acababa de salvar la vida.

Los milicianos jamás volvieron. Cuando terminé el colegio, con 17 años, tomé una decisión. Si quería dejar todo atrás y olvidarme de las milicias tenía que irme lejos, muy lejos, fuera de África. Con el poco dinero que tenía pude pagar un viaje en patera, únicamente de ida. Era consciente de que probablemente estaba pagando a los mismos que me quitaron a mi familia, pero era la única manera de escapar de todo eso. Nos alejábamos de la costa en la patera, veía como nos miraban cada vez más lejos los hombres armados, posiblemente milicianos, a los que habíamos pagado por el viaje. Uno de esos hombres me sonrió, creí haber visto a mi hermano. A día de hoy no sé si aquel hombre era mi hermano, quizás fue mi subconsciente, quizás no quiero admitir que esté muerto.

 

UNA HERIDA QUE NO DEJA DE SANGRAR de Paula Bueno

Otro día más pasaba en esta casa deshabitada, sin color, llena de recuerdos que me atormentaban cada noche, llena de cada una de sus palabras y golpes, que sentía en cada momento que él estaba conmigo. Hoy me he despertado más cansada de lo usual, con más ganas de rendirme. Le he hecho su desayuno, lo habitual: un café con dos cucharadas de azúcar y dos tostadas muy hechas. Tenía la mente en blanco, obligándome a no recordar lo que me hizo anoche, así que sin querer le he puesto más leche de la que le gusta y he recibido mi castigo, un golpe por debajo de las costillas, el café desparramado por el suelo y mi ropa, y otra de las tazas que me regaló mi madre por nuestra boda hecha añicos. Así que he limpiado y él se ha ido al bar con sus amigos, necesitaba divertirse después del error que había cometido, otro día más era yo la inútil.

Yo no tenía amigas, ya que no las necesitaba, le tenía a él y era suficiente, él me quería. Me dispuse a hacer la comida un poco más tarde de lo normal, y entonces entró él con un par de cervezas de más. Me agarró fuerte de las muñecas y me arrastró al dormitorio. No me resistí, sabía que iba a ser peor, así que solo deje que pasara el momento. Cuando todo acabó hice su comida y yo lavé las sábanas y su ropa, otro día más. Entonces ordenando sus camisas encontré debajo de una, una caja no mucho más grande que la camisa. La abrí por curiosidad, sólo había fotos nuestras, cogí una de nuestro a viaje a París cuando aún éramos novios y me la guardé. Seguí rebuscando y encontré un arma, una pistola pequeña. Me empezaron a sudar las manos y miles de preguntas recorrieron mi mente. Reuní toda la valentía que me quedaba y le pregunté. Él me contesto que era sólo por protección, que no me asustara. Aunque me sorprendió su reacción yo le creí. Cuando se marchó otra vez a su partida de póker semanal , me fui a duchar y al pasar por delante del espejo me miré, miré mi cabello largo y descuidado, mi camiseta descosida y arreglada cientos de veces, mi sonrisa inexistente, mis ojos cansados sujetados por las ojeras más profundas que haya visto jamás. ¿Cuándo me he convertido en esto? Y cuando quise responder vi nuestra foto, ya tenía la respuesta. No tenía ganas de seguir en esta vida que yo no había elegido, llevaba ya mucho tiempo sin encontrar la salida. Cogí el arma de mi  marido justo cuando él entró por la puerta, ahí fue la última vez que le miré a los ojos. Dudé un momento, pero me disparé en la sien, era yo la que sobraba.

 

Una niña buena de Laia Tèrmens

Me dice que lo hace por mi bien. Dice que no va a hacerme daño. Siempre es lo mismo. En cuanto vuelvo del colegio y cruzo la puerta ella grita mi nombre. Siento que la sangre de mi cuerpo se evapora y se desvanece en el aire.

Noto sus pasos, acercándose más y más a mí. Mi mamá sonríe con los ojos muy abiertos. Siento que mis piernas comienzan a temblar, no hay un día que se queden quietas. Últimamente, me recibe con su caja de costura entre las manos en lugar de ese viejo cinturón marrón de cuero.

Cada día me lleva a la habitación que hay bajando las escaleras, me sienta en esa silla con correas y me pregunta:

“Alice, ¿has sido buena hoy?” Nunca me da tiempo a responder, en cuanto sus labios se vuelven a sellar en una expresión psicópata siento sus largas y puntiagudas uñas clavarse en mi piel y un líquido caliente y rojo me recorre la piel. “Mira lo que has hecho, le has manchado de sangre el delantal a mami, eres una niña muy mala”. Me acaba de atar la última correa. No puedo moverme, solo puedo pensar en qué me va a hacer. Siempre me dice: “ya sabes pequeña, si gritas te dolerá más”. No soporta que grite, si lo hago me grita cosas horribles y me obliga a dormir en la caja con Beth, la niña que siempre está durmiendo con los ojos abiertos.

Antes solía azotarme con el cinturón marrón. No paraba hasta que el riachuelo de sangre que recorría mis piernas formaba un pequeño charco en el suelo de cemento.

Otras veces, cuando se sentía rabiosa, me pegaba múltiples patadas en el estómago y puñetazos en la cara. Incluso ha llegado a atizarme con una pesada llave inglesa de acero.

Pero las últimas semanas ha perfeccionado sus técnicas para romperme en mil pedazos, estas últimas semanas se dedica a contar cuántas agujas y alfileres puede clavarme antes de que grite. Nunca me deja aguantar menos de veinticinco. Me los clava lentamente, disfrutando de mi cara de terror y de mis esfuerzos para no gritar fuertemente. Le gusta verme sufrir.

Intento no gritar, realmente intento no gritar, en lugar de eso, siempre acabo llorando.

Ella es cruel, y cuando ve las lágrimas descendiendo por mis mejillas, me dice con esa sonrisa psicópata: “Date cuenta, niña estúpida de que eres ridícula, tus lágrimas son insignificantes y no van a hacer que deje de disfrutar”.

Pasa horas enteras jugando conmigo, se divierte mucho.

Lo duro es el principio, duele más pero poco a poco voy perdiendo la sensibilidad de mis extremidades y más tarde de mi cuerpo. Pierde el control y poco a poco las manchas negras que aparecen de repente, se hacen más grandes convirtiéndolo todo en una completa y absoluta oscuridad.

Siempre despierto en mi habitación oscura. Nunca sé si sigue siendo de día o si ya ha llegado la noche, pues, mi habitación no tiene ventanas. El frío y la humedad hacen que me estremezca y me calan los huesos. Me arde la piel. El viejo colchón está húmedo. La boca me sabe a sangre. Ya estoy acostumbrada. Cuando intento levantarme, siento un pinchazo en la cabeza y los oídos me empiezan a pitar.

Mi estómago ruge. Siempre tardo dos o tres intentos en levantarme, pero cuando finalmente lo consigo camino lentamente hasta el baño donde me miro al espejo. Ella siempre me cambia de ropa y me pone ese viejo camisón blanco que siempre está manchado de sangre.

Lo levanto y observo mi piel pálida, manchada por las magulladuras y varios puntitos rojos. Mis huesos son finos. Parecen frágiles. Yo soy frágil. El suelo cruje siempre y ella lo oye.

Escucho sus pasos viniendo hacia donde estoy. “Cariño, ¿Ya te has despertado?”

Siempre asiento. Me coge del brazo y me lleva al salón, donde siempre está la radio encendida. Nos sentamos en la mesa y me sirve un plato con una pequeña porción de pan duro y un vaso de leche. Me mata de hambre. Acabamos de cenar y me acompaña a la habitación, me tumba en el colchón desnudo. Me besa la frente y me dice “lo hago porque te quiero, ¿lo sabes verdad?”  Asiento.

Siempre espera sentada en el colchón hasta que me duermo.

No lo entiendo. Si me quiere, ¿Por qué me hace esto?

¿Cómo te sentirías si la persona que supuéstamente más te quiere te hace sentir pequeñ@ es insignificante, te hace sentir mal y ves manera alguna de salir del infierno personal que te hace sentir cada día?   

A todos mis amigos les han dado azotes alguna vez. Quizá lo esté exagerando y yo solo sea débil para afrontar la realidad victimizándome por todo, quizá todo esto sea lo normal.

Premios del concurso de seres raros

Este año se  han hecho de rogar, pero ya sabemos quiénes han ganado el concurso de seres raros:

  • El más original: Alejandro Ruiz de 1º ESO C

premio al mas original 2017

  • El más currado: Francisco Villacampa de 1º ESO A

premio al mas currado 2017

  • El más terrorífico: Lauren Zaforas de 1º ESO B

premio al mas terrorifico 2017

  • El más literario: Luis Jiménez de 1º ESO Bel mas literario 2017
  •  El más divertido: Alejandra Rodríguez de 1º ESO C

premio al mas divertido 2017

¡Enhorabuena a los ganadores! Los premios se entregarán en  la gala de Navidad (el 22 de diciembre)