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Entrega premios literarios

Este martes 12 de junio se ha hecho entrega de los premios del concurso de microrrelatos y el concurso de relatos LGTB.

De izquierda a derecha, de pié: Fiamma Dubal, María Casorrán, Lorena Calaza, Laia Termens, Alba Cajal, Mª José Condado, Susana Rodríguez y Erika Vivas. En primera fila, Paloma Urieta y Néstor Ezquerra.

Las ganadoras del concurso de microrrelatos han sido Laia Tèrmens, Susana Rodríguez, Tania Pérez, Paloma Urieta y Fiamma Dubal.

Laia Tèrmens repite premio y ha sido galardonada en el concurso de relatos LGTB, en el que también han sido premiados  Erika Vivas, Néstor Ezquerra y Alba Cajal.

Podéis leer sus textos en este blog. Disfrutad de la lectura 🙂

I CONCURSO DE RELATOS LGTBI

Y los ganadores son:

  • Laia Tèrmens (4º A)
  • Erika Vivas (4º B)
  • Néstor Ezquerra (4º B)
  • Alba Cajal (3º C)

 

Agujero para chiflados.

[Whittingham.  Abril,1964]

Me acurruco encima del colchón húmedo y frío, cubierto por la costra de mis propias heces y vómitos secos. Hoy mi celda está especialmente oscura.

Una ráfaga de aire irrumpe entre los barrotes de la minúscula abertura que da al exterior.

Un aire húmedo, transporta consigo un pétalo rosáceo. Debe ser del cerezo del patio. Tiemblo. Cierro los ojos.

Terror, sólo veo el terror en la cara de mi madre cuando se enteró, seguido del desprecio. Sé que ese momento estará en mi mente cuando mi corazón lata por última vez.

Aún puedo oír mis gritos cuando esos hombres me sacaron de casa prometiéndole a mi madre que encontrarían una cura para mí. “¡No dejes que me lleven, madre por favor!”

Su rostro de piedra me miraba con gesto serio, de tristeza y rabia a la vez.

A mi mente llega el recuerdo de la primera vez que el doctor Whispers entró a mi zulo. En su mano derecha llevaba una grabadora gris y arrastraba consigo una silla de madera. Se sentó. Sus ojos se clavaron en mí durante varios minutos. Al otro lado de su mirada, parecía que el tiempo se había detenido. Bajo su gesto de compadecencia y odio, el miedo me heló la sangre.

Entonces se presentó. Su voz profunda contrastaba con su cuerpo delgado, me impactó un poco. Después empezó su relato cruel. De su boca sólo salían detalladas descripciones de los actos sexuales que los homosexuales practican, con unos detalles gráficos y lenguaje explícito, haciéndome sentir repugnante.

Al acabar, me hizo acompañarle a una sala más luminosa, con una mesa y una montaña de libros “prohibidos”.

En ellos había imágenes de hombres en bañador, nada erótico.

Me hicieron estudiarlos todos mientras él seguía describiendo esas nauseabundas fantasías.

Finalmente, me inyectó un líquido verdoso, que hizo que posteriormente pasara varios días en el colchón, con una fiebre altísima y espasmos musculares, además de vómitos asquerosos. Una vez pedí a una enfermera que me dejara ir al baño, a lo que ella contestó: “No, usa la cama”. No volví a pedirlo más.

Hubo una temporada en la que hacían pasar a otra enferma a mi habitación. La hacían desnudarse ante mí y yo tenía que observarla, besarla y tocarla contra mi voluntad. Lágrimas brotaban de sus ojos verdes cada vez que se desataba la bata. Pobre muchacha infeliz, atrapada en este sucio agujero.

Un escalofrío sacude mi cuerpo. Siento un pinchazo de dolor. Las heridas infectadas procedentes de las sangrías arden en mis brazos y piernas.

Mi estómago ruge y mi cuerpo vuelve a temblar. Llevo dos semanas sin comer, sin poder ver más luz que la que entra por el agujero de la pared.

Mis pulmones fallan, mi pecho está vacío. No puedo respirar. Toso. Toso mucho. Mi cabeza está a punto de explotar, mi visión se vuelve borrosa y la boca me sabe a sangre.

Veo mi vida pasar ante mis ojos, mi madre. Es lo último que veo.

Whittingham, enhorabuena, después de siete años has ganado. Has podido conmigo.

Sonrío antes de que me envuelva la oscuridad, no tendré que volver a ver la sonrisa de Whispers mientras me arranca las últimas uñas que me quedan.

Una ráfaga de aire irrumpe entre los barrotes de la minúscula abertura que da al exterior. Un aire húmedo, transporta consigo un pétalo rosáceo, que cae junto al otro.

¿Por qué el amor de un ser humano debe ser pagado con dolor y agonía?

¿Por qué el amor de un ser humano debe estar eclipsado y oprimido por el terror?

¿Por qué un ser humano fuerza a otro para amar a quien ni siquiera le atrae?

El amor es solo amor, no hay diferencia entre el tuyo y el mío. Mi amor seguira siendo amor aunque no sea como tú crees que debería ser. Si yo siento al igual que tú, ¿Por qué infravaloras mis sentimientos y los pisoteas sin piedad haciéndome sufrir? Yo también soy un ser humano.

Laia Tèrmens

 

LA CHICA ENTRE REJAS

Son las tres de la mañana del 13 de Febrero. La ventana está abierta y tengo frío.

Esta carta va para ti, la chica entre rejas, la chica del pijama gris, la que perdió la sonrisa. Parece irónico que tú fuiste la que me liberaste y ahora has perdido, de golpe, todas y cada una de tus libertades.

Yo tampoco he vuelto a volar desde que te fuiste hace veintisiete días. Hace casi un mes, maldito eterno mes, cuando tú y yo nos dejamos llevar, por una vez, por la cálida brisa. Toda la vida había cerrado mis ojos, fuerte y sin ganas.

No tenía intención de mirarle a los ojos al hombre con el que siempre me habían dicho que contraería matrimonio. Él me miraba de arriba a abajo y lentamente, como si me disparara con cada pestañeo. Yo tenía la mirada perdida y distraída, y en ocasiones lo veía todo negro. Ninguna se parecía a la tuya: parecía que veías los siete océanos cada vez que levantabas la mirada por encima de la ventana que daba a las afueras de la ciudad. Creo que me perdí varias veces en tus ojos y aún me siento culpable de ello.

Recuerdo que una vez me prestaste el libro de Romeo y Julieta porque te recordaba a nosotras. Doscientas páginas después me di cuenta de que no era así: nuestras familias no estaban enfrentadas, de hecho, eran más que conocidos, lo que me asustaba aún más. Cada día me sonreías más y lo hacías todo más difícil en mi cabeza.

Nunca admití estar enamorada de ti. Solía contarles a mis amigas lo perdida que estaba por el chico del edificio de enfrente. Parecían emocionadas de que nos juntáramos de una vez por todas. Y lo intenté, de verdad, pero te acercabas a la esquina dónde solía leer y desmontabas todos y cada uno de mis planes.

El sol se escondía y dejaba reflejos naranjas y rosados por las fachadas. No se oía apenas nada, y los sonidos que había parecían lejanos. Yo apretaba los puños. Me miraste, algo se liberó dentro de mí y rocé tus labios. Fuiste mi primer pecado.

Pocos segundos más tarde los ruidos comenzaron a acercarse, ansiosos. “¡Traidoras!, ¡sucias!” gritaban. Fue entonces cuando te separaron de mí. Mis manos temblaban sudorosas, y ahí tome mi peor decisión: corrí. Corrí sin volverte a mirar. Me alejé cuatro o cinco manzanas y casi salí de Marrakech. Me mareé y no recuerdo nada más.

Ahora son las cuatro menos cuarto de la mañana y finalmente admito estar enamorada de ti. Si algún día, chica entre rejas, recibes esta carta, espero que me arresten contigo. Las dos fuimos culpables del mismo injusto pecado.

Erika Vivas (4º B)

HEROÍNAS SIN CAPA
Nací en 1987 en el centro de Riyadh, Arabia Saudí, en el seno de una
familia humilde. Muy humilde. Tan humilde porque no tengo hermanos varones, y eso, en el país donde a lo máximo que aspira una mujer es a ser suficientemente buena esclava de su marido como para no merecer ser ejecutada públicamente, es una terrible desgracia para una familia (sólo los varones pueden trabajar por un salario, conducir vehículos, salir a la calle sin acompañante, estudiar, destapar su rostro…). Soy la séptima entre mis hermanos.
Pasé mis primeros años prácticamente encerrada en casa con mi burka como segunda piel, la única sabiduría que me llegaba o era fanatismo islámico, o iba sobre cómo mantener una familia, cómo contentar al marido y cómo pasar desapercibida en las calles. No conocía el arte, la ciencia, la tecnología ni las matemáticas . No sabía leer ni escribir.
A los 12 años, mi padre me casó con un hombre 15 años mayor que yo, con el que viví hasta que murió 6 años más tarde. Tuve la suerte de no quedar embarazada por él. En ese tiempo, conocí a otra mujer de mi misma edad, que vivía con su marido justo enfrente de mi casa.
Nos hablábamos muchas noches, cuando nadie más nos escuchaba. Nos hicimos muy amigas.
Con el tiempo, comenzamos a pasar la una a casa de la otra. Nos
encerrábamos las dos en una habitación y nos quedábamos un buen rato mirándonos, hablándonos y dándonos amor. Ella me contaba cosas sobre sus viajes por el mundo y la cultura que había adquirido en ellos. Éramos conscientes de que si alguien nos veía juntas corríamos peligro mortal, pero eso no nos importaba ya que nuestro amor era más poderoso que el odio de la sociedad.
Enseguida comenzamos a planificar la huida de aquel país a otra tierra en donde pudiésemos expresar nuestro amor con libertad. Canadá se volvió nuestro sueño.
Estuvimos durante unos dos meses planificando y preparando cada detalle de nuestra huída hacia la libertad. Teníamos mucho miedo, pero era cuestión de vida o muerte.
El 8 de julio de 2005, emprendimos nuestra travesía. Nos levantamos de madrugada, rápidamente nos equipamos con provisiones y nos escapamos al puerto de la ciudad. Yo iba disfrazada de hombre, y ella, dentro de su burka , escondía un poco de comida poco perecedera y ropa de abrigo para el viaje.
Fuimos por el puerto y nos colamos en el primer buque de mercancías que vimos. Aún no sé cómo lo logramos. Nos escondimos entre la mercancía, y esperamos hasta sentir movimiento, el cual llegó dos días más tarde.
Tres semanas después (tres semanas de frío, sueño, hambre y sed) llegamos a puerto italiano. En ese momento no sabíamos dónde estábamos, aunque sí que sospechábamos que estábamos en algún lugar del sur de Europa. No teníamos qué comer ni dónde vivir. Tuvimos que vivir rebuscando restos de comida entre la basura, bebiendo agua de fuentes públicas y durmiendo en el
parque. Un poco después, comenzamos a ahorrar pequeñas cantidades de dinero vendiendo baratijas en el top manta.
Tras casi 5 años viviendo al margen de la ley, estábamos listar para coger un avión en condiciones para venir aquí a Montreal, en donde continuamos en el top manta mientras buscábamos algún puesto de trabajo de baja categoría para poder establecernos en una vivienda por fin. Yo comencé a ejercer de barrendera, y ella de prostituta.
Con el tiempo, nos pudimos permitir un pequeño piso en las afueras de la ciudad, en el que vivimos a día de hoy, Por fin teníamos una cama para dormir, un inodoro donde hacer nuestras necesidades, una bañera donde limpiarnos y un frigorífico donde guardar los escasos alimentos de los que disponíamos.
Siempre hemos vivido en austeridad, así que el poco dinero que entra a nuestra casa nos basta para pagarla cada mes, para comer y para recibir clases de inglés con el fin de insertarnos de verdad en la sociedad canadiense. Y esta es nuestra situación actual.
El año que viene tenemos pensado casarnos y empezar a trabajar el alguna ONG defensora de los derechos de las persona LGTBQ+ en todo el mundo.
Más tarde, nos gustaría mudarnos más cerca del centro de la ciudad e incluso formar una familia.
Néstor  Ezquerra (4º B)

UNA DECISION COMPLICADA

Estoy triste, ya que veo que nadie me apoya en ser madre soltera. Mis amigos me dicen que tengo que encontrar un marido, mis padres dicen que la niña estará mejor con una familia completa, que la dé en adopción.

Pero creo que no necesito a ningún hombre a mi lado para que mi hija crezca feliz.

Mi hija ahora tiene seis años y va a primero de primaria. Se llama Carla.

Creo que después de seis años sin padre ahora no le hace falta uno.

Pero lo que nadie sabe es que yo no quiero un hombre para mi hija, sino que quiero otra madre para Carla.

Mis padres no entienden como a la gente le puede atraer o gustar otra persona de su mismo sexo, ellos lo llaman aberración. Siempre he vivido bajo esa sombra, les he presentado a novios falsos para que me dejaran tranquila, pero el bien para mi hija es una persona a la que yo ame y así ella le pueda amar también.  

Y aunque nadie los sabe, llevo un tiempo conociendo a una mujer, perfecta, le gusta el deporte y salía a pasear. He decidido presentársela a mis padres, seguramente no me apoyarán, pero mi hija va a tener lo mejor.

Es la mujer de mi vida.

CONCURSO DE RELATOS LGTB

El 17 de mayo es un día literario, pero también se conmemora el DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA HOMOFOBIA, LA TRANSFOBIA Y LA BIFOBIA, pues el 17 de mayo de 1990 la OMS (Organización Mundial de la Salud) eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Con este motivo  desde el instituto convocamos un concurso de relatos con las siguientes bases:

  • Temática LGTB
  • Extensión máxima: 4 caras DIN A4 a Times New Roman 12

Os animamos a participar.

Podéis dejar los relatos que queráis presentar en el Departamento de Lengua y Literatura.

I Certamen de Relato Corto “Biblioteca María Zambrano”

Nos ha llegado información de un concurso de relato corto.

Bases del concurso:

1. Podrá concurrir el alumnado que curse en el momento de la presente convocatoria estudios en centros de enseñanza secundaria, con edades comprendidas entre los 12 y los 20 años.

2. Cada concursante podrá presentar un solo trabajo en castellano.

3. Las obras serán originales, inéditas y no podrán haber sido premiadas en cualquier otro concurso literario ni estar pendientes de fallo. Versarán sobre cualquier aspecto relacionado con el fomento de la igualdad entre ambos sexos, en los diversos ámbitos de la vida: laboral, social, familiar, etc.

4. Los relatos tendrán una extensión máxima de tres folios y se presentarán por triplicado, impresos a doble espacio (fuente Times New Roman, cuerpo 12), debidamente grapados o encuadernados, sin firma ni ningún otro elemento que pudiera identificar al autor.

5. Cada participante entregará dos sobres. En el primero se incluirá la obra, sin firma, solo con un LEMA en la portada. Este sobre contendrá otro más pequeño, donde se aportarán los datos personales del autor: edad, título de la obra, lema, teléfono del centro educativo y fotocopia del DNI.

6. Las obras deberán presentarse en sobre cerrado a la siguiente dirección: IES Mariano Quintanilla Plaza de Día Sanz nº 4, 40001 Segovia Además, en el sobre deberán figurar los siguientes datos: I CERTAMEN DE RELATO CORTO “BIBLIOTECA MARÍA ZAMBRANO” y la CATEGORÍA en la que se participa. No se aceptarán los trabajos enviados por correo electrónico.

7. El plazo de presentación de los originales, con carácter improrrogable, finalizará el 4 de mayo de 2018.

8. El fallo del jurado se hará público en el mes de mayo.

9. La entrega de premios se realizará en el IES Mariano Quintanilla en diciembre de 2018. Los premiados serán avisados con antelación suficiente para que puedan asistir al acto.

10. El jurado estará formado por figuras relevantes del panorama cultural español.

11. CATEGORÍAS Y PREMIOS: A. 1º y 2º de ESO. Primer premio: 200 euros, lote de libros. Segundo premio: lote de libros. B. 3º y 4º de ESO. Primer premio: 200 euros y lote de libros. Segundo premio: lote de libros. C. Bachillerato y Ciclos Formativos. Primer premio: 200 euros y lote de libros. Segundo premio: lote de libros.

12. Los premios podrán ser declarados desiertos si, a juicio del jurado, las obras presentadas no alcanzasen una mínima calidad literaria.

13. Los relatos ganadores serán publicados en la pá- gina web del centro educativo.

14. Las obras no premiadas no serán devueltas y se destruirán pasados treinta días desde la emisión del fallo.

15. El hecho de concurrir al presente premio supone la total aceptación de sus bases

Tenéis toda la información aquí:  http://iesmarianoquintanilla.centros.educa.jcyl.es/sitio/ upload/Bases_I_Certamen_de_Relato_Corto__Bibliot eca_Maria_Zambrano.pdf

 

Un jueves por la tarde haciendo el… CANGURO

DEPARTAMENTO DE MATEMÁTICAS – Manuel Palacios

El pasado jueves 15 de marzo un grupo de nueve valientes alumnos (ocho de 1º ESO y una de 3º ESO) del instituto se enfrentaron a tres tandas de problemas de matemáticas dentro del XXV CONCURSO CANGURO MATEMÁTICO EUROPEO 2018.

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Comenzó la prueba a las 16h 45min y finalizó a la 18h siguiendo el mismo horario que en todas las sedes donde se desarrolla el concurso. Los 30 problemas que deben resolver, versaron sobre todo en contenidos de aritmética, álgebra, geometría y lógica. Los 30 problemas están categorizados en tres niveles, 10 de nivel básico, 10 de nivel medio y 10 de nivel alto teniendo según su grado de dificultad diferentes puntuaciones.

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Todos nuestros alumnos estuvieron muy motivados y trabajaron duro para llegar a las soluciones, quizás el tiempo se les hizo escaso según manifestaron algunos de ellos.

Sólo nos queda esperar al resultado de las pruebas para ver si se cumplen sus expectativas, aunque las del Departamento de matemáticas están más que cubiertas…era un gusto ver a nuestros alumnos un jueves por la tarde trabajando CON las matemáticas.

Como mejora de cara a próximas ediciones está el conseguir una mayor participación del alumnado en este concurso tan entretenido y gratificante.

…y cómo no, agradecer a las profesoras Mª José Condado, Pilar Pardo y Mariví Valverde su colaboración para el buen desarrollo de la actividad.

XXIV Concurso de Literatura Epistolar Amorosa de Calamocha

Nos ha llegado la convocatoria de una nueva edición del Concurso de Literatura Epistolar Amorosa de Calamocha.

cartel-concurso

Estas son las bases:
– Las cartas irán dirigidas a seres reales o imaginarios que se atengan a los términos de la presente convocatoria.

– Los trabajos deberán estar escritos en prosa y se ajustarán al tipo de texto carta.

– Los concursantes, mayores de 16 años, presentarán un único trabajo siendo desestimados, en caso contrario, todos. Cada participante no podrá obtener más de un premio.

– Los trabajos deberán estar escritos en español, ser originales, no haber sido publicados con anterioridad, ni premiados en ningún otro concurso.
www.escritores.org
– No superarán los dos folios de extensión, mecanografiados por una cara, en tipo de letra similar o igual a Times New Roman 12 y con un intervalo de 1.5 como mínimo.

– Todas las cartas estarán firmadas con un seudónimo y, adjunto a cada trabajo, deberá presentarse un sobre cerrado en cuya parte exterior figurará el seudónimo y en el interior se indicará el nombre del remitente, dirección, teléfono, e-mail (si se tiene), y se adjuntará fotocopia del DNI.

– El concurso estará dotado con los siguientes premios:
• 1° premio: 400 euros
• 2° premio: 190 euros
• Accésit a la carta más original: 70 euros

El premio en metálico estará sujeto a la retención del IRPF conforme establece la legislación.

– Las cartas serán enviadas hasta el día 7 de marzo de 2018, incluido, quedando eliminadas las remitidas con fecha posterior. Los trabajos podrán presentarse de una de las dos formas siguientes:

• Por e-mail a la siguente dirección: scd@infonegocio.com

• Por correo postal a la siguiente dirección:
XXIV concurso de Literatura Epistolar Amorosa de Calamocha
Sociedad Cultural y Deportiva de Calamocha, S.L.
Plaza de España, 1 44200 Calamocha (Teruel)

– Las cartas ganadoras y seleccionadas como finalistas por el jurado podrán ser publicadas o difundidas por distintos medios de comunica-ción o publicaciones.

– El jurado del certamen estará compuesto por cinco miembros cualificados.

– Si el jurado lo estima oportuno, los premios podrán declararse desiertos.

– La sola participación en este concurso supone la aceptación automática de las bases.

– Cualquier eventualidad no prevista en las bases será resuelta por los miembros de la organización.

Para más información dirigirse a:
Sociedad Cultural y Deportiva s.l.
Plaza de España 1 – 44200 Calamocha (Teruel) T
el. 978 73 00 50 ext. 2 – Fax 978 73 22 53
e-mail: scd@infonegocio.com

II Concurso de microrrelatos por materias

Junto al frío de enero llega una nueva edición del concurso de microrrelatos por materias.

Se trata  de escribir un microrrelato (máximo 150 palabras) incluyendo cinco palabras relativas a la materia y que fijará el profesor.( Se admite la variación morfológica en cada uno de los términos siempre que esté admitido por la RAE).

Puedes ver los microrrelatos ganadores del año pasado aquí:  http://wp.catedu.es/ochoben/ganadores-del-concurso-de-microrrelatos/

Contamos con varios profesores que participarán en este concurso. Si te interesa participar y tu clase no está incluida, convence a tus profesores para participar 🙂

Estas son las palabras de este año:

1º ESO

Lengua y literatura:  narrador, analepsis,  derivación, mito, héroes

 

2º ESO:

Lengua y literatura: morfema, mensaje, autobiografía, sujeto, metáfora.

Plástica e Historia: gremio, catedral, portazgo, peregrino, jubileo.

 

1º PMAR:

Ámbito científico-matemático: Densidad, Volumen, Masa, Laboratorio, Disolución

 

3º ESO

Lengua y literatura:  predicado, cohesión, romance, contracción, Patronio.

Matemáticas: Polígono, Periódico, Incógnita, Media, Función

 

4º ESO

Lengua y literatura: atributo, neoclásico, ensayo,  fabula, expositivo.

Economía: Igualdad, pobreza, economía, justicia, crecimiento.

Física y Química

a) 4º ESO B:  Aceleración, Tiempo, Desplazamiento, Movimiento, Trayectoria

b) 4º ESO A: Velocidad, Tiempo, Posición, Movimiento y Referencia

 

1º Bachillerato

Lengua y literatura: barroco, coordinación, apelativa, argumentativa, picaresco.

Economía: Igualdad, pobreza, economía, justicia, crecimiento.

2º Bachillerato

Lengua y literatura:  esperpento, ambigüedad, proposición, subordinación, conector.

Física y química: Luz, onda, partícula, carga y gravedad

 

¡A escribir!

 

CONCURSO MICRORRELATOS VIOLENCIA DE GÉNERO

El pasado mes de noviembre tuvo lugar el “III CONCURSO DE MICRORRELATOS CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO, Jóvenes con mucho que contar”, organizado por el Departamento de Ciudadanía y Derechos Sociales del Gobierno de Aragón, y la Fundación Piquer, con el propósito de contribuir a la eliminación de la violencia de género.

En él participó una de nuestras alumnas, Madai Trujillo, de 3º ESO B. Su microrrelato ha quedado entre los 45 mejores y ha sido seleccionado para ser publicado en un volumen recopilatorio de los mejores escritos de esta edición. ¡Enhorabuena, Madai!

Aquí os dejo el relato, que lo disfrutéis:

 

ENJAULADA

Con miedo, ella se colocó frente al espejo y elevó la cabeza lentamente hasta chocar con la mirada de su propio reflejo. Lo que en ese momento vio, hizo que cada parte de su ser se rompiera en miles y miles de pedazos. Pedazos tan pequeños que serían difíciles de reconstruir.

Lo que más llamaba la atención en su frágil cuerpo eran las infinitas heridas que tenía prácticamente tatuadas en su piel. Sus dedos las rozaron mientras los recuerdos se instalaban en su cabeza, como si se tratara de una película nada agradable que tenía obligada a ver.

Sacó su estuche de maquillaje y empezó a tapar cada hematoma, lo cual no le fue difícil, ya que las veces que lo había tenido que hacer eran incontables. Los ojos que en un pasado desprendían luz y alegría, ahora estaban vacíos, como si la mismísima muerte les hubiera arrebatado el alma.

Ella solo respiraba, lo que significaba que vivía, que su cuerpo estaba en funcionamiento, pero mentalmente ella ya había muerto hacía mucho tiempo.

Ya no sabía qué hacer. El miedo a denunciar a este individuo la paralizaba por completo. Su familia se había alejado de ella, o mejor dicho, él la había alejado de su familia. La palabra “salida” no estaba en su vocabulario. Su vida en ese momento era como el laberinto que tuvo que construir Dédalo, solo que ella no podía volar, ya no. Él, ese hombre al que creyó amar, le había arrancado cada pluma de sus alas sin piedad alguna. Y todo para que no se fuera, para que no emprendiera su vuelo.

Ella para él se había convertido en un pequeño pajarito. Un pajarito que ya ni siquiera sabía cantar…

Premios del concurso de cuentos de miedo

Los ganadores del concurso de cuentos de miedo son:

Primer premio: Alejandro Cerezuela (1º Bachillerato).

Segundo premio: Paula Bueno (2º Bachillerato)

Tercer premio: Laia Tèrmens (4º ESO)

¿Os apetece leer sus historias? Aquí las tenéis:

NIÑOS SOLDADO de Alejandro Cerezuela

ninosoldado

17 de Mayo de 2011… nunca olvidaré ese día. Era jueves, mi madre nos despertó a mi hermano y a mí para ir al colegio. Vivíamos los tres solos ya que a mi padre, como a todos los hombres mayores de 14 años de mi aldea, se lo habían llevado hace años las milicias africanas para combatir. Había múltiples guerras en nuestro país. Por eso íbamos al colegio mi hermano y yo, nuestra madre nos decía que era importante y que, ya que los dos éramos chicos, era la única forma de escapar del mismo destino que nuestro padre.

El colegio estaba en una aldea cercana, se tardaba una hora a pie en llegar. Mi hermano a pesar de ser sólo dos años mayor que yo, era como un padre para mí. Siempre me contaba historias cuando volvíamos del colegio y no me contaba el final hasta el día siguiente, era su forma de hacer que tuviera ganas de ir a clase. Nunca supe el final de la historia que me contó ese día.

Entramos a la aldea y notamos que algo no iba bien, estaba todo en silencio. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Entonces oímos un disparo y vimos a alguien salir de una de las chozas, era la milicia. Salieron dos más y nos señalaron a mí y a mi hermano. Me quedé inmóvil. Mi hermano me agarró del brazo y se echó a correr. Las piernas me iban solas, no sentía el cansancio, en lo único que pensaba era en salir de ahí. Nos acercábamos hacia una de las salidas de la aldea cuando de repente, noté un fuerte golpe en la cabeza y caí al suelo. Cuando conseguí abrir los ojos, ya no estaban los hombres armados. Me dirigí corriendo hacia mi casa, pues temía lo peor. Vi un cúmulo de gente herida y desesperada e incluso algún cadáver y, en medio de todo ese caos, mi madre llorando. No me hizo falta saber nada más.

Desde ese día viví con el miedo de que, como a mi hermano, me separaran de mi madre, pues era lo único que tenía. Tenía pesadillas todas las noches con aquel día, me despertaba sudando, gritando e incluso llorando. No me sentía seguro ni en mi propia casa. No quería ir al colegio, temía que al volver hubiese milicianos, temía que llegase ese día.

Ese día llegó 2 años después. Era de noche y estaba durmiendo cuando de repente, escuché disparos. Disparos que, lamentablemente, no pertenecían a mis sueños como otras veces. Mi madre entró en pánico y me dijo que me escondiera. Así lo hice, vacié uno de los sacos en los que guardábamos la comida y me metí dentro. Pude ver a través de las costuras como entraban a mi casa y pegaban a mi madre. Mantuve la respiración para que no se me escapase ningún llanto. Escuchaba mi corazón latir con fuerza, parecía que se me iba a salir del pecho. Uno de los milicianos empezó a rajar los sacos y a tirar la comida al suelo, pensé que había llegado mi hora. Rompió todos los sacos y agarró el último, en el que estaba yo metido. Mi corazón se paralizó completamente. Vi el enorme cuchillo acercándose al saco. Cerré los ojos con fuerza. Escuché un golpe, el hombre soltó el saco y oí una voz que decía “matadla”. No recuerdo mucho más, un grito de mi madre y un hombre saliendo de mi casa con un machete del que goteaba sangre. Mi madre me acababa de salvar la vida.

Los milicianos jamás volvieron. Cuando terminé el colegio, con 17 años, tomé una decisión. Si quería dejar todo atrás y olvidarme de las milicias tenía que irme lejos, muy lejos, fuera de África. Con el poco dinero que tenía pude pagar un viaje en patera, únicamente de ida. Era consciente de que probablemente estaba pagando a los mismos que me quitaron a mi familia, pero era la única manera de escapar de todo eso. Nos alejábamos de la costa en la patera, veía como nos miraban cada vez más lejos los hombres armados, posiblemente milicianos, a los que habíamos pagado por el viaje. Uno de esos hombres me sonrió, creí haber visto a mi hermano. A día de hoy no sé si aquel hombre era mi hermano, quizás fue mi subconsciente, quizás no quiero admitir que esté muerto.

 

UNA HERIDA QUE NO DEJA DE SANGRAR de Paula Bueno

Otro día más pasaba en esta casa deshabitada, sin color, llena de recuerdos que me atormentaban cada noche, llena de cada una de sus palabras y golpes, que sentía en cada momento que él estaba conmigo. Hoy me he despertado más cansada de lo usual, con más ganas de rendirme. Le he hecho su desayuno, lo habitual: un café con dos cucharadas de azúcar y dos tostadas muy hechas. Tenía la mente en blanco, obligándome a no recordar lo que me hizo anoche, así que sin querer le he puesto más leche de la que le gusta y he recibido mi castigo, un golpe por debajo de las costillas, el café desparramado por el suelo y mi ropa, y otra de las tazas que me regaló mi madre por nuestra boda hecha añicos. Así que he limpiado y él se ha ido al bar con sus amigos, necesitaba divertirse después del error que había cometido, otro día más era yo la inútil.

Yo no tenía amigas, ya que no las necesitaba, le tenía a él y era suficiente, él me quería. Me dispuse a hacer la comida un poco más tarde de lo normal, y entonces entró él con un par de cervezas de más. Me agarró fuerte de las muñecas y me arrastró al dormitorio. No me resistí, sabía que iba a ser peor, así que solo deje que pasara el momento. Cuando todo acabó hice su comida y yo lavé las sábanas y su ropa, otro día más. Entonces ordenando sus camisas encontré debajo de una, una caja no mucho más grande que la camisa. La abrí por curiosidad, sólo había fotos nuestras, cogí una de nuestro a viaje a París cuando aún éramos novios y me la guardé. Seguí rebuscando y encontré un arma, una pistola pequeña. Me empezaron a sudar las manos y miles de preguntas recorrieron mi mente. Reuní toda la valentía que me quedaba y le pregunté. Él me contesto que era sólo por protección, que no me asustara. Aunque me sorprendió su reacción yo le creí. Cuando se marchó otra vez a su partida de póker semanal , me fui a duchar y al pasar por delante del espejo me miré, miré mi cabello largo y descuidado, mi camiseta descosida y arreglada cientos de veces, mi sonrisa inexistente, mis ojos cansados sujetados por las ojeras más profundas que haya visto jamás. ¿Cuándo me he convertido en esto? Y cuando quise responder vi nuestra foto, ya tenía la respuesta. No tenía ganas de seguir en esta vida que yo no había elegido, llevaba ya mucho tiempo sin encontrar la salida. Cogí el arma de mi  marido justo cuando él entró por la puerta, ahí fue la última vez que le miré a los ojos. Dudé un momento, pero me disparé en la sien, era yo la que sobraba.

 

Una niña buena de Laia Tèrmens

Me dice que lo hace por mi bien. Dice que no va a hacerme daño. Siempre es lo mismo. En cuanto vuelvo del colegio y cruzo la puerta ella grita mi nombre. Siento que la sangre de mi cuerpo se evapora y se desvanece en el aire.

Noto sus pasos, acercándose más y más a mí. Mi mamá sonríe con los ojos muy abiertos. Siento que mis piernas comienzan a temblar, no hay un día que se queden quietas. Últimamente, me recibe con su caja de costura entre las manos en lugar de ese viejo cinturón marrón de cuero.

Cada día me lleva a la habitación que hay bajando las escaleras, me sienta en esa silla con correas y me pregunta:

“Alice, ¿has sido buena hoy?” Nunca me da tiempo a responder, en cuanto sus labios se vuelven a sellar en una expresión psicópata siento sus largas y puntiagudas uñas clavarse en mi piel y un líquido caliente y rojo me recorre la piel. “Mira lo que has hecho, le has manchado de sangre el delantal a mami, eres una niña muy mala”. Me acaba de atar la última correa. No puedo moverme, solo puedo pensar en qué me va a hacer. Siempre me dice: “ya sabes pequeña, si gritas te dolerá más”. No soporta que grite, si lo hago me grita cosas horribles y me obliga a dormir en la caja con Beth, la niña que siempre está durmiendo con los ojos abiertos.

Antes solía azotarme con el cinturón marrón. No paraba hasta que el riachuelo de sangre que recorría mis piernas formaba un pequeño charco en el suelo de cemento.

Otras veces, cuando se sentía rabiosa, me pegaba múltiples patadas en el estómago y puñetazos en la cara. Incluso ha llegado a atizarme con una pesada llave inglesa de acero.

Pero las últimas semanas ha perfeccionado sus técnicas para romperme en mil pedazos, estas últimas semanas se dedica a contar cuántas agujas y alfileres puede clavarme antes de que grite. Nunca me deja aguantar menos de veinticinco. Me los clava lentamente, disfrutando de mi cara de terror y de mis esfuerzos para no gritar fuertemente. Le gusta verme sufrir.

Intento no gritar, realmente intento no gritar, en lugar de eso, siempre acabo llorando.

Ella es cruel, y cuando ve las lágrimas descendiendo por mis mejillas, me dice con esa sonrisa psicópata: “Date cuenta, niña estúpida de que eres ridícula, tus lágrimas son insignificantes y no van a hacer que deje de disfrutar”.

Pasa horas enteras jugando conmigo, se divierte mucho.

Lo duro es el principio, duele más pero poco a poco voy perdiendo la sensibilidad de mis extremidades y más tarde de mi cuerpo. Pierde el control y poco a poco las manchas negras que aparecen de repente, se hacen más grandes convirtiéndolo todo en una completa y absoluta oscuridad.

Siempre despierto en mi habitación oscura. Nunca sé si sigue siendo de día o si ya ha llegado la noche, pues, mi habitación no tiene ventanas. El frío y la humedad hacen que me estremezca y me calan los huesos. Me arde la piel. El viejo colchón está húmedo. La boca me sabe a sangre. Ya estoy acostumbrada. Cuando intento levantarme, siento un pinchazo en la cabeza y los oídos me empiezan a pitar.

Mi estómago ruge. Siempre tardo dos o tres intentos en levantarme, pero cuando finalmente lo consigo camino lentamente hasta el baño donde me miro al espejo. Ella siempre me cambia de ropa y me pone ese viejo camisón blanco que siempre está manchado de sangre.

Lo levanto y observo mi piel pálida, manchada por las magulladuras y varios puntitos rojos. Mis huesos son finos. Parecen frágiles. Yo soy frágil. El suelo cruje siempre y ella lo oye.

Escucho sus pasos viniendo hacia donde estoy. “Cariño, ¿Ya te has despertado?”

Siempre asiento. Me coge del brazo y me lleva al salón, donde siempre está la radio encendida. Nos sentamos en la mesa y me sirve un plato con una pequeña porción de pan duro y un vaso de leche. Me mata de hambre. Acabamos de cenar y me acompaña a la habitación, me tumba en el colchón desnudo. Me besa la frente y me dice “lo hago porque te quiero, ¿lo sabes verdad?”  Asiento.

Siempre espera sentada en el colchón hasta que me duermo.

No lo entiendo. Si me quiere, ¿Por qué me hace esto?

¿Cómo te sentirías si la persona que supuéstamente más te quiere te hace sentir pequeñ@ es insignificante, te hace sentir mal y ves manera alguna de salir del infierno personal que te hace sentir cada día?   

A todos mis amigos les han dado azotes alguna vez. Quizá lo esté exagerando y yo solo sea débil para afrontar la realidad victimizándome por todo, quizá todo esto sea lo normal.