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Explorando los valles occidentales

Dentro de nuestro proyecto educativo, las salidas al medio natural tienen un papel destacable, puesto que gozamos del privilegio de tener un entorno de bastante diversidad a muchos niveles: diversidad geográfica (como corresponde a una zona montañosa que es también fronteriza), geodiversidad (variedad de formaciones geológicas), biodiversidad (variedad de especies de flora y fauna, también de ecosistemas) y una diversidad cultural que emana de una amplia historia que arranca de tiempos muy pretéritos.

Fotografía de grupo bajo el imponente Castillo de Acher

Tal como se ha hecho en otros cursos, los alumnos de 1º de ESO realizaron el pasado 25 de mayo una excursión al valle de Hecho para estudiar in situ varios aspectos relativos al entorno natural y cultural del Pirineo y así aplicar los contenidos trabajados en las aulas.

Esperando en la entrada del Centro de Interpretación del Megalistismo Pirenaico

La proyección de un breve vídeo que resume la historia de la zona es la primera actividad que realizaron nuestros alumnos en el centro de interpretación del megalitismo pirenaico. Después toca un recorrido por el museo para examinar los paneles y las vitrinas con distintos restos arqueológicos; todo ello aclarado con las explicaciones de Andrés, el guía que nos atiende en este lugar.

Atendiendo a las explicaciones de Andrés

Los megalitos prehistóricos dieron paso al dominio romano; por ello, iniciamos un recorrido a pie por parte de la antigua calzada romana que atravesaba la cordillera, momento que aprovechamos para identificar un total de una quincena de especies de la flora característica de una zona de transición entre un ambiente submediterráneo como el quejigar a un ambiente genuinamente atlántico como el hayedo-abetal.

Un descanso en la ruta.

La siguiente parada es precisamente el hayedo-abetal más característico del valle: la selva de Oza. Bajo el dominio de un prodigio geológico como es el Castillo de Acher (del cual hicimos una sencilla interpretación geológica), nuestros alumnos pudieron observar en vivo y en directo el dolmen del campamento Ramiro el Monje y subir a la corona de los muertos, un lugar en mitad del bosque que encierra numerosos misterios, además de disfrutar en grupo de la comida y de un breve periodo de tiempo libre.

En la corona de los muertos