«Poesías de un viejete», Pedro J. Izquierdo

Ser profesora en la modalidad de Nocturno no consiste solo en tener que planificar mejor tu horario y tus clases para poder enseñar a alumnos que no siempre pueden acudir al centro. Ser profesora en Nocturno conlleva conocer alumnos adultos que, a fuerza de tesón y de constancia, logran superar los estudios superiores. Hoy os queremos relatar la experiencia que fue para el grupo de alumnos de 2º de Bachillerato Nocturno el poder presenciar la presentación del libro de poemas Poesías de un viejete de Pedro J. Izquierdo, alumno del IES Domingo Miral desde hace años y que todos los días nos sorprende con su optimismo y su voluntad en el aula y en la vida.

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El acto se realizó en el Casino Unión Jaquesa. Tras las palabras de su presidenta, el libro fue presentado por don Eusebio Martínez, que calificó el poemario de «desgarrador e intimista». Asimismo, varios integrantes del grupo de teatro de la Asociación Doña Sancha declamaron algunos de los poemas de Pedro con tal maestría que se percibía el estremecimiento del auditorio. Finalmente, se nos ofreció un ágape y fue el momento para recabar autógrafos y fotos del homenajeado.

Pero creo que el que mejor habla de esa lírica, son sus propios poemas. Escuchemos su voz..

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¿Cuál es el camino de la vida nos preguntamos recordando a Marchado?
Yo solo sé dónde al final estaré
pero ahora solo tengo que vivir,
vivir y ser feliz
de aquí hasta el fin.
Una necesidad de luchar contra la injusticia, de poeta social:
En esta vida hay que vivir en libertad,
en esta vida hay que vivir con dignidad,
no se puede matar,
no se puede secuestrar
y por la calle libre andar.
Y de poeta de la experiencia, de la soledad
Y yo solo con mi cerveza
detrás de la barra me quedé, 
pensando en mis amigas,
mis amigas las musarañas.
Un amor con ecos becquerianos, una lírica del tú y del yo
Tú y yo, solos tú y yo, 
estamos a punto de naufragar
en el barco no hay nada más, 
solos tú y yo.
No podemos dejar que la caman nos hunda el amor,
que la sábana que nos separa
nos guarde rencor. 
Un amor post mortem, como el de Quevedo
Nunca podré olvidarte
aunque la muerte venga a buscarme,
Pero a veces el amor es una condena
Maldita primavera, 
que mi sangre ha alterado, 
maldito amor instantáneo
que ha penetrado dentro de mi cráneo.
 Sin embargo, tras la desesperación, llega la luz
MI alma está sola
descansa ya en paz,
tus recuerdos no me producen dolor,
y ahora otra vez soy feliz
Y mi poema preferido es el que nos habla de la dignidad
Me gusta mucho viajar,
viajar por las estrellas y por el mar,
no pensar cuando tengo que volver
pues mi vida es la libertad.
Muchas gracias, Pedro, por compartir tu poesía con nosotros y desde O Choben te deseamos muy buena suerte en tu andadura vital.