Desde aproximadamente 1925, de septiembre a junio y de cuatro a seis y media de la tarde funcionaba la Escuela Municipal de Aprendizaje (o de aprendizas) en la planta baja del edificio, que pretendía de dotar de herramientas y habilidades a mujeres (sobre todo jóvenes y viudas) en situación precaria para que pudieran ser independientes. La matrícula era gratuita.
Algunas de sus profesoras fueron:
Carmen Alfonso (corte)
Pilar Rivas (confección de flores artificiales)
Amparo Cano (bordado y cosido a máquina)
Bernardina Palmer Carilla (encajes)
Josefina Poncel (corte, repaso y zurcido)
Aurelia Pascual (dibujo)


