La Ley de Instrucción Pública de 1857 (conocida como «Ley Moyano», establecía que los maestros/as de escuelas públicas elementales completas tenían derecho a «habitación decente y capaz para sí y su familia».
Los espacios de la segunda planta que actualmente ocupan las aulas estaban destinados a tres viviendas para algunos de los maestros/as que trabajaban en el Colegio.

Plano de las viviendas de maestros en los planos originales de Ricardo Magdalena (Archivo Municipal de Zaragoza).

Plano de las viviendas de los maestros antes de la rehabilitación del edificio (Archivo de Urbanismo de Zaragoza).

Estas casas eran extremadamente modestas, hasta el punto de que se conservan en las actas de los plenos del Ayuntamiento solicitudes de maestras reclamando arreglos en las viviendas para que fuesen mínimamente habitables. También la prensa de la época lo reflejó.

En la parte exterior de algunos de los balcones de esta planta pueden verse inscripciones que, a modo de graffiti, hicieron los/las habitantes de estas viviendas.





En los años 70 y 80 las viviendas de las maestras estaban deshabitadas, excepto una que ocupaba un alumno del centro y su familia.