Todas las entradas de: Raquel Yuste

RECOMENDACIONES LECTORAS II

Están muy lectoras las alumnas de 1º ESO del grupo de Silvia Soriano Sus aportaciones nos están dando sugerencias para elegir alguna lectura de cara al verano que se aproxima. ¡Muchas gracias, chicas!

IMG_0503NUNCA ES DEMASIADO TARDE, PRINCESA de Irene Villa

Me ha gustado porque es la historia de cómo Irene supera su trauma después de haber perdido las dos piernas en un atentado terrorista. En el libro cuenta cómo sale adelante, se casa, y tiene dos hijos. Este libro ayuda a superar cosas de la vida y te enseña a vivir de otra forma.

Natalia López (1º ESO C)

RECOMENDACIONES LECTORAS

Laura Álvarez Raizpún de 1º de ESO C ha quedado entusiasmada con Donde los árboles cantan de Laura Gallego y con su reseña nos contagia las ganas de leerlo.

 Es un libro muy emocionante y bonito, que mezcla fantasía y realidad. Te engancha rápidamente y hay escenas muy divertidas, y también tristes. Además la protagonista es una heroína, valiente e independiente. Me encantó este libro.

Archivo_005 (1)Viana es una chica joven que vive con su padre, el duque Corven de Rocagrís. Un día, durante la fiesta del solsticio de invierno, un antiguo guerrero desterrado los avisa de que los bárbaros del Norte se preparan para conquistar su reino. El padre de Viana y su prometido, Robian de Castelmar tienen que ir a pelear. Los bárbaros consiguen invadir el reino, y todas las muchachas jóvenes se tienen que casar. A Viana le parece mal que no le dejen casarse con Robian, pero al final se casa con un bárbaro. Una noche, durante una discusión muy fuerte, Viana empuja a su marido, que cae al suelo y muere. Viana escapa al bosque, y allí se convierte en guerrera con ayuda de un antiguo guerrero.

 

LOCOS CERVANTINOS DURANTE EL RECREO

Como colofón del homenaje a Cervantes , los profesores y algunos alumnos de 2º  ESO (Isabel Rupín, Erika Vivas, Sonia Armañac, Jara Benítez, Raquel Hijano, Olga Lara, Daniel Lorés, Micaela Orieta, Marina Rodríguez, Eva Sánchez, Paula Triana y Mariola Jiménez) nos convertimos también en locos cervantinos y sorprendimos al resto del instituto con algunas de las frases más famosas de don Quijote. Los alumnos y compañeros se quedaron perplejos y todos pudimos disfrutar de la sapiencia de nuestro querido Cervantes.

1461319974910 Al bien hacer jamás le falta premio.

El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.

No seas, ni siempre riguroso, ni siempre blando.

Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.

Para todo hay remedio, si no es para la muerte.

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¿Y qué me decís de este loco cervantino? Ataviado con su bigote y perilla parecía Cervantes, Quevedo, DÁrtagnan e incluso Alatriste.

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HOMENAJE A CERVANTES EN LA BIBLIOTECA

Pásate por la biblioteca la próxima semana (18 al 21de abril): Carmen Salvador nos ha preparado una fabulosa exposición como homenaje a nuestro más eximio escritor en lengua castellana.

HORARIO: en los recreos durante las mañanas y de 17:00 a 20:00 por las tardes. ¡Trae también a tus padres!

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En esta muestra encontrarás ediciones infantiles y ediciones de lujo de Don Quijote de la Mancha, la biografía del autor con fotos relativas a la época para que la comprendas mejor, sellos y billetes que aluden al tema, también chistes de Forges que nos aportan humor y ¡hasta un rincón de Sancho!

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EL SECRETO DE LOS TITULARES DE PRENSA

Los alumnos de 1º C de ESO han imaginado el contenido de una noticia a partir de un titular de prensa proporcionado por su profesora, Silvia Soriano.  Aquí os dejamos una muestra de algunos de ellos. ¡Enhorabuena a los seleccionados!

DESAPARECE UN AVIÓN CON 13 PERSONAS A BORDO EN EL ESTRECHO DE GIBRALTAR

El 15 de enero de 2016 a las cinco y media de la tarde despega un avión desde Nigeria a Madrid. Los pasajeros iban contentos para reunirse con sus familiares, otros de negocios, otros de compras. El vuelo parecía muy tranquilo, unos escuchaban música, otros leían el periódico, alguno que otro llamaba a las azafatas y otro tardaba demasiado en el baño. De pronto, algo empezó a ir mal: el piloto, desde la cabina, indicaba a los pasajeros que se abrochasen los cinturones. Las azafatas controlaban que las mesas estuvieran subidas al respaldo de la butaca. El señor del lavabo vuelve a su lugar. Todos se abrochan el cinturón, incluidas las azafatas. De pronto, el avión empieza a moverse más de la cuenta, algo que preocupa a los pasajeros. Se miran unos a otros preguntando a las azafatas: ¿Qué sucede! Ellas les dicen que no se preocupen, que está todo controlado, pero saben que las cosas no van del todo bien. De repente, el avión comienza a descender de una forma exagerada. Todos comienzan a gritar porque temen lo peor: “¡El avión se va a estrellar!”. En cuestión de segundos el avión se estrella y todas las ilusiones de aquellos felices pasajeros, incluida la tripulación, se van al traste. Cuando todo parecía perdido, y las personas creían que habían fallecido, empezaron a salir a la superficie pidiendo auxilio. Una maniobra extraordinaria del piloto hizo que el avión cayera al mar y pudieran salvar sus vidas. Algunas personas que estaban en la playa, al ver caer al mar el avión, pidieron ayuda a la policía y rápidamente la policía marítima se puso manos a la obra. Salvaron a aquellas personas que tenían un susto tremendo en sus cuerpos. Solo trece personas desaparecieron y jamás se les volvió a ver.

Ainhoa Sureda – 1ºC

RESCATE DE UN MONTAÑERO EN EL IBÓN DE ESTANÉS

Era una mañana de primavera, el sol entraba por mi ventana e iluminaba la habitación. Me levanté de la cama, bajé las escaleras y me hice el desayuno. Cuando ya estaba vestido y calzado, me preparé la mochila para ir al Ibón de Estanés.
Estuve pensando en llamar a mis amigos para que me acompañaran en esta pequeña aventura pero nadie podía venir. Tuve una gran idea: en vez de ir y volver andando, ¿por qué no quedarme un día de acampada? Ya estaba decidido.
Cogí la tienda de campaña y me marché. A medio camino, me fijé en unas nubes. No les di importancia, por unas nubes no pasa nada. Encontré a unos chicos jóvenes que ya habían subido al Ibón montones de veces. Estuvimos charlando y charlando, hablando de cosas que nos habían pasado.
Llegamos a nuestro destino justo a la hora de comer y ellos me invitaron a almorzar. Cogimos nuestros bocatas, nos sentamos en una piedra enorme y vimos el bello paisaje que nuestros ojos contemplaban mientras saboreábamos la comida. Se hizo tarde y el sol desapareció por el horizonte. Ya era hora de despedirse y montar la tienda.
Cuando se fueron todos me quedé solo como al principio, pero eso no me iba a frenar para conseguir mi objetivo. Terminé de cenar y me dormí para tener fuerzas para el día siguiente. Parecía que todo iba de lujo, pero de improviso, una tormenta dejó su huella con grandes charcos de agua fría. Aquella noche fue un infierno. Por la mañana había una espesa niebla. No podías ver ni el camino de vuelta a casa. Cogí el móvil y comprobé que había muy poca cobertura, así que aproveché para llamar a mi mujer para que viniera a buscarme, pero no contestó. Pasados unos minutos volví a llamarla y por fin contestó. Le dije dónde estaba. Cuando, de repente, con el barro, me precipité al vacío cayendo rápidamente hasta notar un golpe en la espalda.
Moribundo, abrí los ojos y vi un hombre que me ataba a una camilla y me subía a un helicóptero. En ese instante, me desmayé. Me levanté dolorido y poco a poco empecé a oír al médico decir que había estado ocho meses en coma y también me dijo que era un hombre con mucha suerte.

Samuel Sánchez – 1ºC.

ENCUENTRAN UN MALETÍN CON 14.000€ EN GIRONA Y LO DEVUELVEN A LA POLICÍA

Era una mañana de jueves del mes de abril. Amaneció como cualquier día con los típicos ruidos de los vecinos. Germán y Paciencia vivían en el entresuelo porque eran los porteros.
De repente, oyeron un estrapalucio por las escaleras. Vieron bajar a la joven pareja de amigos del segundo en pijama, arrastrando maletas medio abiertas. Ni les saludaron, estaba claro que tenían prisa. Paciencia miró a Germán y subieron al segundo a ver qué pasaba. La puerta estaba abierta de par en par. Se adentraron en la casa con cautela. El salón no podía estar más revuelto.
Había un gato erizado agarrado a las cortinas. Realmente el asunto parecía misterioso: en la habitación principal había un maletín encima de la cama. Paciencia se acercó y el maletín estaba entreabierto y ella lo terminó de abrir. Germán no se lo podía creer: ¡había 14.000€! la suerte les había sonreído y la vida la tendrían solucionada. Todavía les quedaba un tiempo para jubilarse pero era ya no volverían a pegar un palo al agua, bastante habían trabajado ya. Pero Germán era demasiado legal y decidió entregarlo a la policía. Le costó lo suyo convencer a Paciencia, sin embargo, al final, ella aceptó a regañadientes. Cuando fueron a la policía, les dijeron que había una denuncia por robo. Llamaron a Don Pablo Soltelo-Ruiz, el dueño del maletín y le devolvieron el dinero. Este estaba tan agradecido que les ofreció un trabajo en su mansión. Paciencia sería el ama de llaves y Germán el chófer.

Juanjo Puyelo – 1ºC

CONTRA EL ACOSO ESCOLAR

Hace unos días publicábamos en este blog una entrada con los carteles de 4º de ESO contra el bullying. Hoy, una alumna de 1º de ESO (que prefiere mantenerse en el anonimato) nos ofrece este pequeño relato que tiene el mismo tema. Felicitamos a esta joven escritora tan prometedora y esperamos que nos envíe más relatos.

DECIR ADIÓS

 Era un día como otro cualquiera.
Mentira.
Era el día en el que, teóricamente, teníamos que hacernos “mayores”, porque pasábamos al instituto.
Lo que he dicho, “teóricamente” porque de verdad fue poner un pie en mi clase y ver a un grupo lanzando avioncitos de papel, a otro que estaba jugando al pilla-pilla por clase, y el último grupo (de chicas) que miraban alrededor y comentaban “ese es muy feo”, “ese es demasiado infantil”, o “ese es el mejor, me casaré con él y tendré tres hijos”.
Como lo ves, cada uno tiene sus prioridades. Unos, inmediatamente, los bauticé como “los infantiloides”; a otros “los sprinters”; y las últimas, “las GPS” porque, lo siento mucho por ellas, eran unas busconas.
– Hola, ¿eres nueva? –me dice un chico bajito y bastante (muy) guapo.
– Sí. ¿Y tú? – le preguntó.
– No, pero estaba en otra clase, así que con estos no hablaba.
– Ah, vale.
– Vale.
Y desde entonces somos mejores amigos.
– ¡A ver! Sentaos como queráis, pero no habléis.
Me siento corriendo al lado de Mikel (su nombre) y al lado de la ventana.
– Bien, me llamo Imke, y soy vuestra tutora…
No escucho…
Es un don que tengo desde siempre.
Unos meses después sigo igual.
“No puedo seguir así, no puedo, no puedo, no puedo, tengo que conseguir la forma de no volver aquí”
– ¡Ane! ¡Te estoy hablando!
– Perdón, Imke, estaba pensando.
– Pues piensas mucho, ¿quieres hablar de algo?
– No, no, estoy bien.
– ¿Segura?
– Segura.
Le hago un gesto a Mikel para que sepa que tenemos que hablar después.
Ya en el patio.
– A ver, Ane, cuéntame.
– Pues mira, llevo más de un mes intentando encajar, y le sigo cayendo mal a la gente, ya no sé qué más puedo hacer, no encajo. Se burlan de mí… y…
Y rompo a llorar
– Venga, Ane, no pasa, que todo irá bien.
– Es que no aguanto más y el día menos pensado hago una locura y..
– No, no harás nada, ¿vale? Vas a estar bien
Al día siguiente, no voy al instituto, ni al siguiente, ni al otro. Me llegan un montón de whatsapp de Mikel, pero no le contesto. Leo uno:
“ANE, ESPERO QUE ESTÉS BIEN Y QUE NO HAYAS HECHO NINGUNA LOCURA. DE VERDAD, CUÉNTAME QUÉ TE PASA, QUE VOY AHORA Y TE CONSUELO”
Otro:
“ANE, CONTÉSTAME, EN SERIO, ME ESTOY PREOCUPANDO”.
Así que al día siguiente, voy al instituto, último día aunque nadie, ni siquiera mis padres lo saben.
– Hey, Ane, por fin, me tenías preocupado – me mira un momento y pregunta: -¿Estás bien?
– Sí, sí, tengo sueño…eso es todo.
Qué mentirosa soy.
– No irás a hacer alguna locura, ¿verdad?
Me conoce demasiado bien.
– Sí, voy a dejar de venir, de una forma rápida.
– No, no, no, no, no no. No me dejes Ane, por favor, te necesito. En serio, eres la mejor persona que he conocido, por favor.
Y oye, me convence.
– Vale.
Pero un rato después, me vuelve a insultar, se ríen de mí y vuelvo a deprimirme.
Al llegar a casa, como de costumbre, no hay nadie. Y pienso: “AHORA”.
Pero llaman a casa.
– ¿Dígame?
– Ane, ¿estás bien? He visto cómo, bueno…ya sabes.
– No, estoy mal, muy mal. Adiós Mikel, no me olvides.
– ¡Ane! ¡No! Voy a ir ahora a tu casa.
Pero yo ya he colgado.
Cojo todas las pastillas, lleno un vaso y me las trago.
Subo a mi cuarto (no sé cómo) y me tumbo en la cama. La nota de suicidio está en mi mesa.
Lo último que oigo es la puerta abrirse, y a Mikel gritar:
¡ANEEEEEE!

Concursos literarios

Disfruta de tu tiempo de ocio escribiendo un relato con el que puedes ganar un premio.

El XXV Concurso Literario Consuelo Burell premia tu microrrelato (extensión máxima de 30 líneas) con un libro electrónico. Existe una categoría para alumnos de 1º, 2º y 3º de ESO y otra para 4º de ESO y Bachillerato.

En el concurso Joven Promesa Rookiebox puedes participar con un relato corto. El plazo de inscripción termina el 31 de marzo y entre otros premios figura un smartphone.

Si necesitas ayuda con la redacción de tu relato, acude al Dpto. de Lengua y Literatura y pregunta por Raquel Yuste.

Acude a por tu marcapáginas a la biblioteca

Ahora que se acercan las anheladas vacaciones de Semana Santa os recordamos el horario de la biblioteca para que podáis tomar prestados esos libros de los que tanto se habla: la trilogía de Divergentes, Los juegos del hambre, Juego de tronospincha aquí

Horario: de lunes a viernes durante el segundo recreo , martes de 14:25 a 15:15 y los miércoles de 19:10 a 20:00.

Además te entregaremos un bonito marcapáginas que será de tu propiedad y en el que incluiremos la fecha en la que tienes que devolver el libro.

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Sirena

Ya tenemos los microrrelatos sugeridos por el cuadro, que, por ahora, llamaremos Sirena. Como podéis comprobar, entre los autores se incluyen tanto alumnos como profesores.

La isla maldita

Marc y Meison son unos grandes amigos que decidieron iniciar un largo viaje hacia unas islas.

Fueron sorprendidos por un gran tormenta cuando, de pronto, Meison de lejos ve una gran isla y comienza a acercarse. Marc se da cuenta de que una ola está a punto de embestirlos. En el último momento algo parecido a un pez les salva la vida.

Cuando llegan a tierra firme Marc advierte que ese “pez” era una sirena y que estaba gravemente herida. La coge en brazos e intentan encontrar un refugio. Meison localiza una cueva y avisa a Marc de que se dirija hacia allí. Al llegar Marc le cura la herida y se fija en que es muy guapa, la tapa con una manta y se va a dormir.

A la mañana siguiente la sirena no estaba. Marc le pregunta a Meison si la ha visto salir pero éste no se había dado cuenta. Fuera de la cueva ve a una hermosa mujer cogiendo comida. Ella lo mira y se asusta. Él le pregunta:

-¿Estás bien?, ¿te pasa algo?

Se escuchó un largo silencio.

Ella le dice:

-Tengo una maldición, por favor, ayúdame.

Marc  le pregunta:

-¿Qué clase de maldición?

– No puedo salir de aquí-, respondió ella.

Marc queda impactado al escuchar eso. Al estar tan enamorado responde:

-Pues me quedaré aquí, contigo.

Ella se sonroja. Cuando están a punto de besarse aparece Meison.

-Marc, es hora de irnos. He arreglado nuestra barca.

-Lo siento, Meison, pero he decidido quedarme-, afirma Marc.

-Suponía que dirías eso,  ya que estas tan enamorado… Así…que me quedaré yo también contigo.

Autor: Kiro

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 Lo que el mar se llevó

Era un día cualquiera en el puerto de Llanes. Estábamos listos para zarpar. Ya lejos de la costa, lanzamos nuestras redes. Un cuarto de hora más tarde, la tormenta nos pilló por sorpresa. El capitán, angustiado, rezó para que no nos hundiéramos.

La tormenta arreció y el capitán dio la orden de abandonar el barco. Los marineros remaban con todas sus fuerzas para escapar de ese infierno pero un golpe de mar hizo que la nave volcara y el mástil cayó sobre uno de los dos botes. Al final, los únicos supervivientes fueron arrastrados violentamente hacia una isla desierta.

Moribundos y extenuados, divisaron a lo lejos a una dama. El capitán cogió fuerzas de donde no tenía y fue a socorrerla. Cuando la cogió en brazos se dio cuenta de que era una sirena.

Autor: Samuel Sánchez Izaguirre – 1ºESO C

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La sirena varada

    Mientras ella se iba de este mundo entre las olas, yo sollozaba triste. Mis lágrimas recorrían su preciosa cara pálida antes de que cayeran al mar donde no serían más que una gota entre un millón. Pero esto no era ningún cuento de hadas donde las lágrimas del amor verdadero todo lo pueden. No, esto era la realidad, la dura realidad.

Autor: Éric Sánchez – 1ºESO C

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 Regalo de la muerte y de la vida

   En un lugar de la mancha, cuyo sitio no quiero recordar, mi amigo Adrián y yo estábamos de pesca cuando de pronto empezó la tormenta.

Intentamos regresar a la costa pero una ola enorme nos arrolló. Adrián se agarró al barco pero yo me solté. Cuando pensé que iba a morir algo apareció. Era una mujer hermosa de pelo rubio como el oro. Pero tenía algo distinto y entonces me fijé: de cintura para abajo era como un pez, era una sirena, pero estaba herida y aun así se esforzó por alcanzar la costa.

Cuando llegamos la sirena estaba muy débil, la agarré y con las fuerzas que le quedaban me dijo: ”Entiérrame, los humanos no pueden verme. Me da igual donde sea, pero… por favor…”. Y entonces murió.

Después de pensar dónde iba a enterrarla, vi un barco: era el de Adrián. Me acerqué y allí estaba inconsciente en la arena. La barca permanecía intacta, con algunas piedras a su alrededor, y se me ocurrió dónde enterrar a la sirena.

La puse en el barco, fui mar adentro, le até piedras a la cola y la tiré al mar.

Allí abajo estaría a salvo del Hombre.

Autor: S.M.

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Y el mar

   Malina era una soñadora, le gustaba mirar por la ventana de su habitación e imaginarse navegando en un gran velero por el mar.

Sus padres le habían regalado un libro llamado «Los Secretos del Mar´´.

Malina era hija única y tenía una vida llena de sonrisas y alegrías, juegos…. Todo era feliz.

De pronto todo cambió, su padre y su madre estaban constantemente hablando en cuchicheos y empezaron las explosiones.

Un día cuando llegó a casa su padre Hasan. Lloraba desconsoladamente, su madre ya no volvería más a cantarle canciones.

Hasan hablo con unos señores que les prometieron sacarles del país.

-¿Malina cariño, no querías ver el mar? Pues lo veremos.

Malina estaba triste, no quería marcharse,  no quería dejar su casa ni sus amigos.

Y sobre todo aún lloraba amargas lágrimas porque su madre ya no la acariciaría más.

Lo único que le alegraba de su tristeza:

-Veré el mar.

El cielo estaba muy gris, llovía y las olas entraban en aquel pequeño barco. Los hombres y las mujeres se apretujaban, algunos lloraban, otros gritaban.

Hasan la tenía muy fuerte agarrada, un golpe de mar y… Malina saboreó aquella agua tan salada.

La costa ya estaba cerca, las gaviotas revoloteaban el mar de tristeza, de la impotencia, de la amargura.

Malina salió en brazos de su padre, Hasan, pero ya se había convertido en sirena.

Autor: Iker González López  1º A

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El retorno de la sirena

    El negro cielo hace respirar con dificultad a la sirena empujando la barca a una roca. El hombre coge a la sirena y camina, dejando mojar sus escamas con una blanca espuma. Entonces cogió un palo y la blanca sirena, queriendo respirar, no consiguió nada. Y sus ojos azules miraron al cielo, desgarrando así la mirada de él, caminando hacia la luz. Entre los tres empujaban la barca a la orilla y a la sirena el pelo se le cayó…

Autor: Niki Juan (1º B)

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 Traicioné a mi familia

    Y por qué acabamos en esta zona, varados al amparo de las olas chocando contra las rocas. Si en nuestro trayecto surcando el bello azul no habíamos divisado signos de peligro. Mi guía, que ostentaba el cargo del timón, había sido un  magnífico capitán en todos los días que pasamos en alta mar. Incluso cuando atravesamos la tríada de las sirenas, atrayéndonos con sus mentiras, conseguimos salir ilesos. Allí es donde la encontré, la única de todas que, sin ser lo que yo esperaba, tenía algo en su interior que conseguí vislumbrar de una forma indescriptible. Ella no era igual que las demás, su mirada estaba encerrada tras una apariencia que no se merecía. Por ello decidí traerla con nosotros. No era nuestra intención allá cuando salimos de puerto, escapando de la vida que me había llevado a la inmensa oscuridad.

Autor: Gorka Guerrikagoitia

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 El barquero

« ¡Pobre criatura! ¿Qué va a ser de él? No podía dejarlo con los suyos, ¿no? ¿Qué dices? Claro que le he ayudado a traerlo. Iba si no a poder él solo, ¿de qué? ¿Cómo que podía haberme echado atrás? Sí, muy fácil es decirlo… ¿lo hubieras hecho tú? ¿No lo conoces o qué? Todo son buenas palabras, que si eres el mejor, que si he pensado que eres la persona más adecuada para ayudarme en un trabajillo un poco complicado, no mucho, no vayas a creer, que si así puedes sacarte unas perrillas extra, que si no te voy a recordar que siempre te he pagado bien… oye, que si no te interesa me lo dices y tan amigos, que ya me apañaré. Como si no estuviera aún más claro lo que calla que lo que habla, ya sabes, si no lo pillas tú, una docena están esperando. ¿Habrías pasado del tema? ¿Sí o no? Y aquí estamos con la desdichada criatura. ¿Qué para qué la quiere? ¿Que no le vale con todo lo que tiene, que parece que el dinero le cae por castigo? Pues ya ves tú. ¿Hay alguien que se conforme con lo que hay? Además, si lo hubiera conseguido trabajando duro, pero, ¿qué te voy a contar que no sepas?, el patrimonio lo hizo el viejo. Y ahora le ha dado fuerte con lo de la inmortalidad. Por lo poco que he podido entender la criatura, pobre, va ser el mayor hallazgo que han visto los tiempos, y él, sí, él, será para siempre jamás el Gran Descubridor. Pero claro, llevarlo al puerto, o a la playa siquiera, con esta mar era demasiado sencillo, tienes que ganarte el jornal, si la ve alguien y lo cuenta, o peor aún, si me la roban, no lo quiera Dios, se acabó la espectacular presentación. Hay que desembarcar aquí, donde nadie nos puede ver, ya he previsto un sitio donde tenerlo hasta que todo esté preparado… Ya, ya, pero como no me espabile, si pierdo la barca, ¡me cag… [el oleaje impide la correcta percepción de las palabras]!, en adelante en casa comeremos aire…»

Autor: Sancho Anaya

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Olas de agua, piedra y vida

 Olas rugientes de agua chocan contra las olas inmóviles de piedra oscura.

Y, en medio, tres olas de vida frágiles y misteriosamente poderosas.

El hombre es como el mar:

agitación y movimiento perenne, a veces sereno, a veces violento;

posee profundidades inmensas e inexploradas,

siempre es frontera del cielo.

El hombre también es como la tierra:

solidez de su ser que resiste, sin cambio aparente, los embates del tiempo.

Pero el hombre es más que el mar y que la tierra:

Con su pensamiento, con su voluntad, con su ingenio

navega sobre el mar del tiempo y del espacio,

descubre y se adentra, abrazándolo, en el misterio de la vida,

pues un solo pensamiento humano, un  solo acto de amor,

tiene más fuerza y valor que el mar inmenso del universo material.

Autor: Azorín

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Sola, sobre la roca

   Ya me lo advirtieron: “No salgas a la superficie sola, que es muy peligroso”. Pero no les hice caso. Y subí. Quería ver de cerca los barcos cuyas sombras se deslizaban sobre nuestras cabezas.

Me senté sobre las ásperas rocas del islote. Esperé con la mirada fija en el horizonte. No sé cuántas horas transcurrieron así. Al atardecer el cielo se oscureció como si algo hubiera succionado su luz. Y perdí el conocimiento.

Ahora me encuentro en los brazos de este hombre. No puedo abrir los ojos. Siento que mi cuerpo le pesa como si fuera de piedra. Oigo el rugir de la olas. Es la voz de los míos, que me reclaman desde el fondo, desesperados por mi ausencia.

Entre sueños oigo otra voz, a ráfagas, en la superficie. Las palabras las desordena el viento, pero las comprendo: “Ulises, el canto, las sirenas, …”.

Autor: Lindalamar

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Cambio de piel

   Llevaba varios meses viviendo en la superficie y en ningún momento pensó que regresar al paseo marítimo le iba a dar esas ganas locas de volver a zambullirse. A pesar de todo, se había acostumbrado a caminar y a saber ponerse otras pieles que no eran la suya para guarecerse del frío. Quizá fue eso… Las otras pieles le habían ayudado a no pasar frío, a pasar desapercibida por las calles, pero no eran su piel. No se sentía ella.

Nadie de su nuevo entorno se había percatado de que ella no era normal. Ella era capaz de nadar durante horas, de saber qué dirección tomar cuando las aguas estaban revueltas y siempre sabía llegar a su hogar, por muy alejado que estuviera. Sin embargo, hace ya unos meses, vio luz y le dio curiosidad salir al exterior. El calor que desprendían aquellos rayos de sol, la tranquilidad que se respiraba en aquella playa, la animaron a quedarse. Era muy diferente de lo que estaba acostumbrada y pensó que le vendría bien un cambio de aires durante un tiempo.

El primer mes fue idílico… Le encantaba ver cómo el día iba cambiando, cómo las personas se iban adaptando a las transiciones de la jornada, pero poco a poco se iba sintiendo más y más extraña. Estaba a gusto, pero no era su sitio.

Aquella mañana fue al paseo. Vio el mar, tan azul, tan calmado… El sol se vislumbraba al fondo… Un nuevo día comenzaba y era maravilloso ver aquel espectáculo de la naturaleza en soledad. No se dio cuenta de cómo se había zambullido.

Ahora solo oía el ruido ensordecedor de las olas. Sabía que alguien la transportaba… Y aunque había recuperado su piel, sabía que ya nada volvería a ser como siempre.

Autor: Dolores

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Isla de Lessismore

 ¿Qué sabemos en este áspero peñón de arpas, violines y flautas?

¿ Qué podemos saber de nereidas y tritones, de náyades de esbeltas piernas y sirenas pisciformes?

Esta noche todos los reunidos hablan de las sirenas, cada uno tiene un nombre en la memoria y algunos sollozan o ahogan su espanto con un trago ansioso y se adormecen con la música reconfortante y estridente del local.

Navego por estas islas sin fortuna y estos días de temporal y taberna me ponen a recordar…

Los nombres de las sirenas – Ligeia, Arethusa – tienen algo de la espuma y de la sal que queda en los labios. Un aire distinto. Los de las ondinas también – Loreley, Maiveral – y las aguas cantan entre las rocas, reverberando y explicando sus nombres desconocidos.

Si tienes la fortuna de oír su canto, no tapes tus sentidos, pues, si bien es cierto que te dan y te quitan, existe la posibilidad de que lo que te den sea tan profundo como para que compense con creces lo que, inexorablemente, te van a quitar.

Sólo que… teme a la fortuna si encuentras a alguna de ellas y no la ofendas, que no te sea contraria pues es entonces formidable enemigo.

Olvidado del mundo, vivo apartado, en mi interior contento, el recuerdo: ahora que sé cómo canta una sirena, oleadas de su extraña musicalidad, acuática como sus nombres, adormecen mis sentidos.

Bajo la luna, brilla el mar. Yo espero en la costa y miro…

Autor: Melusine

 

Chicas de 2º ESO: ¡grandes fotógrafas ganadoras!

El pasado 25 de octubre se hizo entrega de los premios de la segunda edición del Concurso «La Jacetania un territorio por descubrir» con la presencia del alcalde de Jaca D. Juan Manuel Ramón Ipas, el vicepresidente de la Comarca de la Jacetania D. Alvaro Salesa Puente, la 3ª teniente de alcalde Dña. Olvido Moratinos Gracia y la junta directiva del CFJ (Círculo Fotográfico de Jaca).

Categoría Junior: 50€ en material fotográfico para Dña. Patricia Pueyo Guillén con la fotografía «Subiendo hacia lo alto (Jaca)» y premio de 50€ en material fotográfico para Dña. Lucía Bescós Betrán con la fotografía «Otoño»

Premio por votación popular: un jamón para Dña. Sonia Armañac Luna por la fotografía «Surcos en el tiempo«.

En este enlace podéis consultar todos los premios, ver fotos de la entrega de los mismos y el resto de fotografías ganadoras en las otras categorías, entre ellas, una del profesor Carlos Ruiz Bruekel, ganador de la categoría Arquitectura.

Lucía
«Otoño» por Lucía Bescós Betrán
Subiendo hacia lo alto
«Subiendo hacia lo alto (Jaca)» por Patricia Pueyo Guillén

 

Surcos del tiempo
«Surcos en el tiempo» por Sonia Armañac Luna
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Entrega de premios