Archivo de la etiqueta: 2016/2017

Una mirada al amor a través del arte

No te pierdas el fantástico montaje que ha realizado Carmen Salvador con numerosas muestras artísticas de todos los tiempos y estilos dedicadas al amor de pareja en todas sus cotidianeidades: la sensualidad y el erotismo, el cuidado y  la compañía, el cortejo y las bodas, los bailes, las fiestas, el dolor, la enfermedad, la vejez…

Una mirada también al amor más allá de la muerte y del tiempo.

Te gustará y te emocionará seguro.

¿Amor atómico?

Germán Tomás,  Departamento de Física y Química

Parece algo establecido que la Ciencia y la Poesía tienen poco que ver. Y no niego que en general sea cierto, pero algunas veces se produce una extraña confluencia de circunstancias que hacen saltar la chispa, y surgen unas líneas extraordinariamente atractivas en las que ciencia y poesía van de la mano.

Y como muestra un botón, ahora que estamos inmersos en la semana del amor y el desamor por aquello del 14 de febrero.  Es una poesía hecha al estilo antiguo (un soneto) sobre un tema de siempre (el amor) pero con un toque ¿científico? (el amor atómico).

El autor es Luis Alberto de Cuenca, que además de poeta es filólogo, académico de la Real Academia de la Historia y letrista de canciones de la Orquesta Mondragón y de Loquillo, entre otros (¡ya me hubiera gustado escribir esto, pero me tengo que conformar con disfrutarlo, que ya es bastante!).

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Las Mujeres y la Ciencia en Fisicayquimicafriki

En el blog Física y Química Friki también hay una entrada para dar visibilidad a la discriminación que todavía hoy tienen las chicas en el ámbito de la Ciencia.

Dentro de las actividades que se están realizando en el Instituto es una aportación más pensada sobre todo para que las alumnas sean conscientes de que si quieren ellas pueden, y si les ponen dificultades, que sean fuertes y que sigan hacia adelante porque ¡LAS CHICAS SON GUERRERAS!chicas guerreras

Germán Tomás, editor del Blog Fisicayquimicafriki

 

El amor en el Siglo de Oro

 

La literatura del Barroco nos ha legado el que probablemente sea el poema de amor más hermoso de nuestra literatura (en opinión de Dámaso Alonso y otros críticos). En él Quevedo introduce un concepto novedoso: el amor que sobrevive a la muerte.

Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra, que me llevaré el blanco día;

y podrá desatar esta alma mía

hora, a su afán ansioso linsojera;

mas no de esotra parte en la ribera

dejará la memoria en donde ardía;

nadar sabe mi llama la agua fría,

y perder el respeto a ley severa:

Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado,

medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejarán, no su cuidado;

serán ceniza, mas tendrán sentido.

Polvo serán, mas polvo enamorado.

 

Para entender la concepción amorosa de la época áurea de la literatura española es preciso conocer antes cómo se concebía el amor en la Edad Media. En muchos tratados de medicina era considerado un tipo de enfermedad cercana a la locura; por eso en La Celestina muchos tratan a Calisto como un loco.

Durante los siglos XVI y XVII en literatura asistimos a una “divinización” de la dama, que es deudora de la tradición anterior. En Provenza, varios siglos atrás, los trovadores cantaban las virtudes de sus damas. Martín de Riquer nos recuerda que esta concepción puede parecer poco original, pero, en realidad, fue el inicio; lo que ocurre es que está concepción se transmitió en Occidente con muchísimo éxito durante varios siglos. Así pues, la literatura del siglo de Oro (muy especialmente en los géneros idealizantes) estará llena de amadas idealizadas. Es interesante ver cómo en los poemas solo se describe el cuello y la cabeza de la mujer; el resto de su cuerpo ha desaparecido, en consonancia con una concepción del amor en la que ha desaparecido totalmente la carnalidad. El resto de su cuerpo puede aparecer en poemas de carácter satírico, como cuando Quevedo alude a las piernas de la mujer (“las columnas de cristal al templo de amor sustentan”).

El amor literario es siempre desdichado, siempre hay complicaciones. Cuando se acaban los problemas que se interponen entre la pareja, se acaba la historia. Por eso los pastores de Garcilaso se lamentan del desdén y de la muerte de la amada. Tendremos que esperar al siglo XX para que se cante al amor satisfecho. Las quejas por el desdén de la amada se van a convertir en un tópico y hay ciertas obras que crearán escuela. Por ejemplo, el personaje de Ariosto se va a convertir en un paradigma de la locura de amor (y será imitado por don Quijote en Sierra Morena).

En resumen, al llegar al Siglo de Oro español, nos encontramos con una panorama literario amoroso heredero de la tradición anterior. Sin embargo, en el país sí habían cambiado algunas cosas. El Concilio de Trento legitima las relaciones matrimoniales. Hasta ese momento se podían realizar matrimonios clandestinos en los que la pareja se casaba sola ante la presencia de Dios. No es muy díficil imaginar cuál era el problema de estos enlaces. Más allá del disgusto de los padres, el novio podía olvidarse de que se había casado e irse con otra. Esto lo vemos continuamente en la literatura áurea: le pasa a Dorotea (Quijote),… En realidad, cuando Cervantes y sus coetáneos escriben, este matrimonio ya no existía, pero la literatura lo seguirá usando porque le da mucho juego. De hecho, una de las tramas que se repite en varias obras es la de la amada engañada que se disfraza de hombre para perseguir al que le ha dado palabra de matrimonio. Cabe llamar la atención sobre la respuesta original que da María de Zayas: una de sus heroínas decide abandonar la persecución del hombre amado ya que se da cuenta de que ella vale más que él.

Pero, ¿había amor en el matrimonio? En las clases medias y bajas era bastante probable que este produjese a causa de un afecto previo; no así en las clases altas, donde se movían muchos más intereses económicos y de poder. Curiosamente en la literatura de esta época, solo se contempla el amor entre las clases altas. Lo que ocurría entre las clases bajas era algo más biológico, pura necesidad de reproducción. En ese sentido, La Celestina fue también subversiva ya que sugería que los criados eran capaces de cierto cariño hacia sus parejas y rebajaba el grado de idealismo en las relaciones entre las clases altas.

En conclusión, el Siglo de Oro español nos dará algunos ejemplos excelentes de amor literario (como el poema de Quevedo con el que abríamos este artículo), pero este no es un reflejo exacto de lo que ocurría en la sociedad.

Amistad y concordia, philía y homonoía aristotélicas

PILAR MARTÍNEZ

Texto tomado de Tomás Calvo Martínez: Aristóteles y el aristotelismo. Akal, Madrid, 2008 (pp. 45-46)

AMISTAD – LA PHILÍA EN ARISTÓTELES

En su uso aristotélico la palabra philía expresa los lazos afectivos recíprocos asociados a la convivencia de los que tienen conciencia de formar una comunidad, sea ésta del tipo que sea. En este sentido amplio Aristóteles habla de amistad.

Aristóteles  habla de ella [de la philía] en las relaciones apasionadas entre amantes, en el cariño entre padres e hijos, entre hermanos, entre camaradas, entre miembros de cualquier asociación y, finalmente, entre conciudadanos.

La amistad, piensa Aristóteles, es digna de la mayor estima porque es una virtud1 o va acompañada de virtud, porque es lo más necesario para la vida (“nadie querría vivir sin amigos, aun teniendo todas las demás cosas buenas” Et.Nic. VIII 1. 1155a5-6) y porque además de necesaria,  es algo noble y hermoso.

Cabe distinguir entre tres tipos de amistad según ésta se base en la utilidad, en el placer o en el bien. En los dos primeros casos la amistad es imperfecta y pasajera.  La amistad perfecta es la que se basa en la bondad y en la excelencia, es “la amistad de los hombres buenos e iguales en virtud” (ib. 3, 1156b7-8). El amor a uno mismo (amor a lo mejor de uno mismo) (…), se prolonga, mediante la amistad, hasta el amigo que es “otro yo”. Por eso “los amigos desean cada uno el bien del otro por el otro mismo” (ib. 5, 1157b30-1).

Para Aristóteles (…) sin convivencia no hay vida humana, sin amistad (convivencia con amigos) no hay vida plena y satisfactoria. Por eso, señala Aristóteles, el hombre feliz necesita amigos.

“Si se desea hacer que los hombre no se comporten injustamente entre sí, bastará con hacerlos amigos, pues los verdaderos amigos no comenten injusticia unos contra otros” Ética a Eudemo VII 1, 1234b28-32.

LA HOMÓNOIA EN ARISTÓTELES – CONCORDIA

Aristóteles habla de amistad entre los conciudadanos, amistad civil o política. Este tipo de amistad, fundamental para la convivencia política, se manifiesta como concordia (homonoía). La concordia se refiere a los asuntos prácticos de mayor envergadura. En una ciudad, en un estado, hay concordia “cuando los ciudadanos están de acuerdo sobre las cosas que les convienen y las eligen, y llevan a la práctica las cosas que acuerdan en común” (Et.Nic. IX 6. 1167a26-28)

1 La virtud para Aristóteles es aquello que nos acerca al bien, a la felicidad.
aristoteles

La bicicleta verde

RICARDO CONSTANTE – EL CINEFORUM DE LOS JUEVES

El próximo jueves 9 de febrero se proyectará en la sala de audiovisuales la siguiente película del cinefórum. En esta ocasión se encuadra dentro de la Semana del Amor y el Desamor del instituto. Se trata de “Wadjda”, más conocida como “La bicicleta verde”, del 2012. Fue el primer largometraje de Arabia Saudita dirigida por una mujer.

La proyección será a las 18 horas y tras terminar de verla se buscará dar pie a que haya un pequeño debate sobre la misma ¡Animaos a venir!
La-bicicleta-verde
Nos cuenta la historia de Wadjda, una niña que tiene diez años y vive en una sociedad tan tradicional que ciertas cosas como ir en bicicleta le están totalmente prohibidas. A pesar de todo, es una niña divertida e inquieta que bordea siempre el límite entre lo autorizado y lo prohibido. Wadjda desea tener una bicicleta para poder competir con su amigo Abdullah en una carrera, pero su madre no se lo permite porque cree que las bicicletas son un peligro para la dignidad de una chica. (Filmaffinity)

Eros y Tanatos en la literatura.

Eros: como portador de vida.

Tanatos: destrucción.

Freud ve a Eros y a Tanatos como dos fuerzas contrapuestas actuando en el interior del hombre y sociales para comprender el comportamiento humano. Son dos fuerzas/instintos equivalentes en el ser humano. Tenemos una tendencia biofila y otra destructiva. Partiendo de esta idea, vamos a hacer un recorrido por la relación entre Eros y Tanatos en la literatura occidental.

La relación entre Eros y Tanatos se manifiesta claramente en los más antiguos textos literarios en torno al Mediterráneo, en las manifestaciones literarias de la mitología antigua (Hesíodo, Homero….); también lo vemos en la cultura mesopotámica, que está en la base de muchos entendimientos griegos. Podríamos decir que en la Antigüedad hay un equilibrio entre Eros y Tanatos, una aceptación de los dos principios.

Sin embargo, la historia de Occidente es como un desequilibrio de Eros y Tanatos y una búsqueda del equilibrio. En los mitos mediterráneos la diosa madre se acepta como dos caras de la misma moneda1 2 3 4. Este mito fundacional crea un nudo de interés de grandes fuerzas: son diosas fundadoras y diosas de la muerte. trono de boston

Tras todas las manifestaciones griegas y romanas, viene el triunfo del cristianismo, que significa un cambio importante en la relación entre Eros y Tanatos. Se corresponde con una mujer enajenada de la carnalidad, salvo en las pecaminosas. La base del cambio y del gran desequilibrio entre Eros y Tanatos se da por la sustitución del agápe (amor universal) por el entendimiento más carnal de lo erótico (el viejo Eros). El cristianismo desnaturaliza el viejo concepto de Eros y, por tanto, el equilibrio se rompe. Tanto se separa del concepto agápe que sólo tiene relación con la muerte pecaminosa. De este modo, el cristianismo creó un conflicto terrible en el ser humano. De ahí que se diga que la naturaleza humana es pecaminosa.

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Durante la Edad Media afloran movimientos alternativos que no son ajenos al cristianismo como el amor monástico, la mística (no opone carnalidad a espiritualidad), movimientos de las beguinas5….La culminación medieval es la aparición del Amor-Pasión, que es la reasunción del amor como algo que nos lleva a la destrucción. Se restablece, pues, el equilibrio entre Eros y Tanatos. El Amor-Pasión está relacionado con el nacimiento del catarismo (es cristianismo, pero en consonancia con el Eros), detrás del cual está la literatura del amor cortés, toda la escritura trovadoresca. Para luchar contra el catarismo, hay una cruzada contra los albigenses. Para Rougemont6, los trovadores seguramente eran de religión catara, hecho que se ha ocultado sistemáticamente. La forma de hablar, las metáforas, todo su mundo expresivo parece que se filtra a través de la cultura de los trovadores. Tenemos que recordar que la literatura no se puede entender de una manera aislada. El amor cortés es el nacimiento de toda la poesía moderna. Rougemont dice que quizá el movimiento trovadoresco representa el último intento medieval por reestablecer el equilibrio de Eros y Tanatos y posiblemente haya que relacionarlo con un movimiento religioso y global, que fue el que dio origen al catarismo. El gran problema erótico-tanático aparece reflejado en Tristán e Isolda. Ahí se manifiesta de manera perfecta la relación erótico-tanática: uno sólo es vasallo del amor aunque lleve a la destrucción. Rougemont cree que toda la novela moderna se basa en Tristán e Isolda. Hay muchas novelas cuya temática es el amor prohibido socialmente: El hombre sin atributos de Musil, Lolita de Nabokov, El doctor Zhivago, Fortunata y jacinta de Galdós, La Regenta de Clarín, El padre Amaro de Eça de Queiroz, etc.

¿Cómo evoluciona el pensamiento erótico-tanático en la lírica? Su culmen lo tiene en el petrarquismo, insuperado en el S. XIX con el simbolismo7. La segunda gran revolución lírica es la simbolista, llamada modernista en el ámbito hispano (Rougemont).

El amor-pasión nace con los trovadores, y luego tenemos una evolución con el laminado que hace la iglesia. Si en el amor pasión la amor cortesamada es la amada carnal, en la evolución que va del amor petrarquista al “dolce stile nuovo” (la Provenza cede el testigo a Italia), se pierde la carnalidad. La poesía de Dante o Petrarca ya no es una poesía de la carnalidad, sino que crean una poesía y una amada ideal, exenta de toda carnalidad. Por tanto, Eros queda, una vez más, desnaturalizado, incidiendo esta reformulación en la fuerza tanática, que es la otra cara de la moneda. En la poesía petrarquista, la muerte, que ya no se formula como un proceso natural, se convierte en la puerta de entrada al Paraíso de los Enamorados, el arco del triunfo del amor insatisfecho. Dante en In mortem de madonna Laura, cuando la imagina muerta, se atreve más porque ya no hay pecado. Mientras está viva, está totalmente idealizada. Lo mismo sucede en la Divina comedia con Beatrice; ella es sublimada. Igualmente pasa con la oscura dama de Shakespeare o la Lisi de Quevedo. Donde más claramente aparecen los elementos neoplatónicos es en los poemas de los círculos italianos, como los Medici (poemas de Miguel Ángel, Lorenzo de Medici…).

Todo este pensamiento idealizado que aparece en el Renacimiento se consolida en la lírica. Renacimiento, Manierismo y Barroco son puro petrarquismo. Relacionado con este movimeinto está el gnosticismo, que es una corriente, dentro de un cristianismo heterodoxo, que postula la caída de las almas en el mundo (idea que bebe del mito de la caverna). Estas ideas van a perdurar y a llegar al neoplatonismo florentino, que es lo que está en la base de esta lírica. Por ejemplo, Lorenzo de Medici habla en un poema de un alma que se enamora de otro alma y que anhela reunirse con otras almas. Frente a ellos, Baudulaire va a ser el primero que se atreva a hablar de los puntos eróticos de la mujer en un poema que describe a una mujer desnuda enjoyada8. Por primera vez se atreven a poetizar la carnalidad.

Después entramos en el llamado período racionalista. ¿Con la Ilustración (que en Francia ya se da en el S. XVII) seguirá el pensamiento europeo-racionalista manteniendo la separación entre razón y sentimiento o entre amor idealizado y amor-pasión? Durante este período se pone la razón en la base. El amor idealizado es el que salvaguarda la institución matrimonial, pero el Amor-Pasión destruye. Por lo tanto, sigue existiendo la distinción entre emoción y razón: la emoción perturba lo racional (Pascal, Voltaire, Espinosa…). ¿Dónde se salvaguarda el hecho de la necesidad de la emoción?: en la novela sentimental francesa, una novela de segunda fila que va a interesar mucho a los lectores. En la narrativa permanece la necesidad de equilibrar razón y emoción. El juego entre estos dos elementos es la base de este tipo de novelas. Ejemplos de esta problemática serán en el siglo XIX Pepita Jiménez (tema del seminarista enamorado) del ilustrado Juan Valera, La Regenta (ejemplo supremo del hombre de la iglesia enamorado), Padre Amaro de Eça de Queiroz, etc.

La carnalidad de Eros queda libre de la culpa religiosa. Sí hay culpa social. La base de la nueva sociedad es la razón y lo emocional perturba la sociedad perfecta de la razón. Además, el placer distrae del intelecto. Con el triunfo del racionalismo, la mujer no mejora su status. La fuerza de Eros se muestra como ciego poder y puede relacionarse con Tánatos en climas morales, pero también libertinos. Cuando aparece esta acción física siempre es tachada de desconocida. El entregarse a un impulso natural pasional conduce a comportamientos perversos.

Inevitablemente, después viene el movimiento de la no razón: el Romanticismo. Se da paso a la emoción, a la pasión y al carácter destructivo de lo pasional. El Romanticismo trae de nuevo el triunfo oeliade lo tanático. Para este movimiento, todo lo clásico es cuestionable. Se nos ha dicho que el racionalismo es un neoclasicismo, pero, una vez más, estamos ante un error. Tiene parte de verdad, pero hay un planteamiento erróneo. Cuando hablamos de Renacimiento y de neoclasicismo no siempre tenemos que pensar en la clasicidad antigua porque ésta es mucho más compleja. El neoclasicismo en España está en relación con la con la clasicidad romana. Pero hay otra clasicidad griega, de los cultos exotéricos, toda la clasicidad de la iniciación de los dioses (ej. Eleusis), que está relacionada con los mitos. Representa la Grecia antigua histérica que va a interesar a los románticos. Los románticos alemanes del Círculo de Viena se interesan por esto porque están muy preocupados por el símbolo. Se plantean los problemas de los límites del lenguaje. No consideran a los mitos un lenguaje prerracional, en el sentido infantil (los racionalistas consideraban que los mitos correspondían a la infancia de la humanidad). Los hermanos Schlegel, principalmente, se interesan muchísimo por la construcción mítica del símbolo. Quieren hacer una nueva definición de símbolo, que, para ellos, es lenguaje e imagen. Es interesan las sonoridades, lo que se dice sugiriendo, lo denotativo y lo connotativo… De todo esto va a surgir, un siglo después, el simbolismo.

En la Grecia de los misterios nos encontramos con el origen de nuestra reflexión: las diosas madres, lo biófilo y la destrucción. El Romanticismo pone de manifiesto la compleja relación entre Eros y Tánatos, como un tanden misterioso y atrayente; y, en este caso, esta unión está en relación con la naturaleza, entendida como manifestación del más primigenio erotismo.

La rebelión romántica se alarga hasta nuestros días puesto que en nuestros tiempos también nos parece advertir la posibilidad de metamorfosis del hombre (Heiddeger). Ya en el Romanticismo francés, iniciado por Rousseau, éste habla mucho de la naturaleza, una naturaleza en consonancia con el ánimo del poeta, en estrecha relación con la emoción. La muerte por amor, la agonía de la pasión amorosa, el destino impenetrable…, conducen al amor tanático. Todas son manifestaciones de la fuerza tanática que acompaña a Eros. Uno de los rasgos del Romanticismo es mirar hacia la Edad Media: vuelven a Tristán e Isolda (la ópera de Wagner es el ejemplo romántico por excelencia).

En el Romanticismo todavía el idealismo fructifica, aunque de manera conflictiva. Esto se ve en El beso (arde fanáticamente) y en El rayo de luna de Bécquer. La mujer ideal aparece junto a la mujer destructora (como las lorealei).

El S. XIX trae consigo la aparición de la mujer trabajadora9. Erika Bornay10 relaciona los inicios de la liberación femenina (segunda mitad del S.XIX) con los temores masculinos ante el poder de la mujer. Este nuevo poder social reúne Eros y Tánatos: el hombre sigue deseando a la mujer, pero piensa que es un competidor. Sería por este movimiento social por el que los artistas empiezan a desarrollar una serie de mujeres fatales. La proliferación de mujeres fatales tendría su base en el temor de los hombres. Pujante discrepa; cree que va más allá de una actitud misógina. Para él, la idea de Bornay es una opinión de superficie. Concibe a la mujer fatal como una parte de la recuperación de la madre primigenia. Se ve de una manera especial en las artes plásticas: Odilon Redon, Max Kinger. También lo vemos, por ejemplo, en las Tentaciones de San Antonio de Flaubert.

Las teorías darwinistas se unen a la crisis de la civilización. Los artistas de finales del S. XIX sienten que hay una crisis de la civilización y que se representa por la perfección griega. Ven al mundo civilizado como la gran ruina. Ante ello aparece el interés por una modernidad que conduce a lo primigenio y a las culturas primitivas. El mejor ejemplo es el negrismo de Picasso (las máscaras africanas). Esta reivindicación del primitivismo, que vamos a ver en todos los ismos, trae aparejada la reaparición de la diosa madre de los comienzos, que surge de un fango primigenio. Así pues, tenemos crisis de la civilización y búsqueda de la modernidad, yendo al ser primigenio. Es un volver a los orígenes. Las mujeres fatales son la cara del terror que esta diosa primigenia encarna para los hombres; también, la parte misteriosa, de máscara… En la modernidad, hay que unirle la imagen femenina del hombre y la decepción de que no sea como la ha querido. Una vez más, la mujer está en el centro de lo erótico-fanático. En el S. XX, nos encontramos con los parámetros de la contemporaneidad. No es un miedo de sexos exclusivamente.

Toda esta regresión a los orígenes primigenios está en Nietzsche: cuando habla de la experiencia dionisíaca habla de volver a las madres del ser de donde venimos y a donde volvemos. Esto nos da la clave de ciertas vanguardias como el expresionismo alemán. El pensamiento alemán va a fructificar en sus alrededores: el simbolismo (Bélgica y Francia) y el fin de siècle (Austria).

Así pues, el decadentismo es la revisión de la diosa madre. Por eso, en palabras del profesor Pujante, el S. XX es el siglo de la lingüística. Es el siglo de la crisis de los lenguajes artísticos.

1 Robert Graves (famosos por Yo Claudio) hizo muchas novelas basadas en adaptaciones de los mitos (Los mitos griegos. Su tesis doctoral es my prolija, pero en ella persigue a la diosa. La diosa blanca se podría situar como un precedente de lo que estamos viendo.

2 Vid. Shahrukh Husain, La diosa. Creación, fertilización y abundancia. Mitos y arquetipos femeninos, Tashern. Se ven claramente los planteamientos de todas las teorías de género.

3 Un libro clásico sobre la diosa es el de Jung y Kereny, Introdución a la esencia de la mitología, Siruela, 2004. Ahí está el tema de la diosa madre.

4 Vid. El mito de la diosa, Siruela, 2004.

5 Movimiento de las beguinas: mujeres cultas que vivían en un monasterio y se regían por sus leyes. Ej. Hadewijch de Amberes (mística de Holanda), El lenguaje del deseo, trotta, 1999; y Visiones, Olañeta, 2005. Es un ejemplo de cómo en la Edad Media dentro del cristianismo se dan estas manifestaciones que no eliminan el Eros.

6 El amor y Occidente, círculo de lectores, 2003. Complemento a este libro es otro suyo: Los mitos del amor, Barcelona, Kairós, 1999.

7 Vid. J.R. JIMÉNEZ, El modernismo

8 esto lo llevó a un proceso judicial.

9 Vid. E. BORNAY, Las hijas de Lilith

10 op. cit.

Éxito del Festival de Navidad 16/17

Danza, conciertos, zumba, series hispanoamericanas, anuncios de perfumes masculinos, reality show, jota aragonesa, raps… Todo un espectáculo de variedades ameno, divertido y de calidad.

danza

Gracias a todos y todas las que participaron, colaboraron, se encargaron de luces, sonido, escenografías, limpieza, ensayos, plan de evacuación e incendios. Salió estupendo. Y eso que se preparó todo en poco más de una semana.

En facebook podéis ver todas las fotos y volver a recordar a todos los protagonistas.

Un sólo fallo técnico nos impidió al final disfrutar como se merecía la película de despedida de 2º de bachillerato que con tanto cariño y muchas horas había preparado Marta Moliné.

AQUÍ LO TENÉIS, ¡AHORA SÍ! 🙂

Se buscan valientes

«Un valiente no es un chivato», así se explicaba Juan Manuel Montilla –más conocido como «El Langui»– en la presentación a los medios de la nueva iniciativa solidaria de Madiaset que en esta ocasión y bajo el lema «Se buscan valientes» tratan de poner el dedo en la llaga sobre el acoso escolar.

sebuscanvalientes

Un tema muy serio

Según datos de UNICEF de 2014, un 10,7 % de los estudiantes entre 11 y 18 años afirman haber sufrido acoso escolar. Por su parte, según un informe de Save the Children de 2015, el 30 % de los acosados señala que ha recibido maltrato físico y 1 de cada 3 alumnos admite haber agredido a otros estudiantes. Desde una perspectiva de género, las chicas sufren más como víctimas y participan menos como agresores.

Para los responsables de la campaña, el objetivo que quieren conseguir con «Se buscan valientes» es acabar con el silencio de los observadores y lograr que se posiciones junto a los que están solos y humillados. Solo ellos, los valientes, los que se atrevan a traspasar la conspiración del silencio, conseguirán romper la dinámica del acoso escolar»
www.sebuscanvalientes.com es el sitio web con entrevistas, videos, spots, videoclips, raps, guías y materiales para chicos y chicas, familias y profesorado. ¡NO TE LO PIERDAS!